¿De qué se trata?
Algunos actos benéficos consisten en banquetes o cenas para recaudar fondos por una buena causa. Wings of Kilimanjaro (WOK), en cambio, es una expedición extraordinaria que también cambia vidas en África oriental.
La misión de Wings of Kilimanjaro es recaudar fondos para agua potable, escuelas locales y otros proyectos sostenibles en Tanzania. Pero, en lugar de ventas de pasteles o lavados de coches para movilizar a la gente, los participantes de WOK hacen algo realmente excepcional: ascender hasta la cumbre del Kilimanjaro y despegar desde allí en parapente.
Gracias a los eventos organizados por el equipo de Wings of Kilimanjaro desde 2013, se construyó una escuela para niños masáis en la zona rural de Emboreet, no lejos del Parque Nacional del Tarangire. Junto con los edificios de la escuela, el equipo levantó viviendas para los profesores, llegados desde otras partes de Tanzania para enseñar suajili, inglés, matemáticas y otras asignaturas a los jóvenes masáis.
En 2019, Altezza Travel fue el operador de expedición elegido por Wings of Kilimanjaro. Nos seleccionaron por nuestro enfoque en la seguridad y la salud de los participantes, así como por la experiencia de nuestro equipo y la calidad de nuestros guías en el Kilimanjaro.
Para nosotros fue un orgullo formar parte de Wings of Kilimanjaro 2019 y contribuir de una forma tan positiva a las comunidades locales.
El equipo
En 2019, 22 personas de distintas partes del mundo se reunieron para despegar en parapente desde la cumbre del Kilimanjaro. Viajeros de Australia, Chile, Canadá, Alemania, Nueva Zelanda y Estados Unidos afrontaron un reto poco habitual: no solo ascender al Kilimanjaro, sino volar desde su cima para recaudar fondos destinados a la escuela de Emboreet.
No fue, desde luego, el grupo de ascensión más numeroso que Altezza haya organizado nunca. Sin embargo, una expedición de parapente implicaba factores especiales: mucho más equipo del habitual y, por tanto, un equipo humano mayor. En total, contamos con un equipo de montaña de unas 200 personas, sumando guías, asistentes, porteadores, equipo de reabastecimiento, cocineros y personal médico.
A mitad del trekking enviamos porteadores adicionales para reabastecer al equipo de ascensión con carne fresca, fruta y verdura, y asegurarnos de que llegaran fuertes y con energía suficiente para el vuelo.
El equipo estuvo dirigido por guías de Altezza, todos certificados como Wilderness First Responders y con años de experiencia en ascensiones al Kilimanjaro.
Puedes leer más sobre los guías de Altezza aquí.
La expedición
El equipo eligió ascender por la ruta Machame con algunas modificaciones para esta expedición. La decisión se debió en parte a la necesidad de campamentos amplios, con espacio suficiente para un grupo tan grande, y también a nuestro conocimiento del nivel de dificultad de la ruta y de lo que implicaba transportar un material tan importante para volar en parapente con seguridad.
El grupo inició el trekking en Machame Gate, atravesó la selva tropical hasta Machame Camp y desde allí continuó hacia Shira Camp. La última noche en la ladera occidental del Kilimanjaro fue en el campamento de Moir Hut.

Al llegar a Lava Tower, algunos miembros del equipo ascendieron hasta Arrow Glacier para favorecer la aclimatación antes de instalarse en Barranco Camp.

A la mañana siguiente trepamos por la Barranco Wall. Desde arriba, la vista era imponente: bajo nosotros se extendían los paisajes de África oriental, y el grupo continuó su ascensión por la montaña.
Esa noche dormimos en Karanga Camp y, por la mañana, seguimos hasta Kosovo Summit Camp, no hasta Barafu Camp, que es el punto habitual para pasar la noche antes de hacer cumbre.
¿Por qué decidimos dormir en Kosovo Camp y no en Barafu Camp?
La expedición completa contaba con más de 50 tiendas. Barafu Camp no tenía capacidad para alojar a todo el equipo, y necesitábamos que todos descansaran bien para llegar en las mejores condiciones a un vuelo seguro a la mañana siguiente. Tampoco queríamos dividir al grupo, porque debíamos mantener reuniones y protocolos de seguridad importantes que no habrían sido posibles en campamentos separados. Por eso elegimos Kosovo Camp para alojarnos antes del ataque final a cumbre.
Kosovo está algo más cerca de la cumbre que Barafu Camp y permite reducir en 1 hora el tiempo total de ascensión hasta el pico Uhuru. En este caso, con todo el equipo que había que transportar y la necesidad de que los parapentistas iniciaran sus vuelos a una hora concreta de la mañana, esa hora era crucial.

Pasar la noche en Kosovo Camp requiere un permiso especial de la Autoridad del Parque Nacional del Kilimanjaro. Para obtenerlo, un grupo de trekking debe contar con aseos portátiles tanto para los senderistas como para los miembros del equipo de apoyo.
Equipo médico de Altezza
La salud y la seguridad son prioritarias en todas nuestras expediciones, desde ascensiones individuales hasta grupos tan numerosos como este equipo de 200 personas. Cada tarde, nuestros guías realizaron controles de salud a todos los miembros del equipo, incluidos los montañeros, los porteadores y el personal de cocina. Se registraron los niveles de oxígeno, la frecuencia cardiaca y el estado general de cada participante. Los síntomas de mal de altura se vigilaron de forma estricta y se administró medicación básica cuando fue necesario.
Durante todo el trekking, casi todos los miembros del equipo se encontraron muy bien. El estado de salud de un grupo tan grande fue muy satisfactorio. Solo hubo un participante que había tenido gripe justo antes del viaje, y se registraron algunos casos de baja saturación de oxígeno. Aun así, trabajó con los guías, tomó precauciones y sí, logró alcanzar la cumbre. Su determinación nos impresionó, y valoramos de verdad su constancia, no solo para llegar arriba, sino para seguir todas las indicaciones de los guías y hacerlo de forma segura y saludable.
Una expedición para recordar
Fue una expedición de las que quedan en la memoria. La llegada a la cumbre resultó extraordinaria, porque los participantes literalmente despegaron en parapente desde lo más alto del Kilimanjaro, pero también por la camaradería y la actitud positiva del equipo durante toda la ascensión.
Esta ascensión iba más allá de hacer cumbre en la montaña más alta de África: también buscaba marcar una diferencia real para comunidades con pocos recursos en Tanzania. Esa perspectiva impulsó a todos. Era algo más que un trekking, más que un reto pendiente; este proyecto tenía un impacto directo en vidas y comunidades.

En la jornada de cumbre, el equipo alcanzó el pico Uhuru antes de lo previsto, a las 5:00. Eso nos dio más tiempo para prepararlo todo de cara a los vuelos en parapente. Sin embargo, en la cima hacía un frío intenso. Para entrar en calor, los porteadores empezaron a bailar y cantar. Pronto se sumaron más miembros del equipo, y aquella espera se convirtió en un gran baile improvisado en lo alto del Kilimanjaro, iluminado por la salida del sol. Celebramos no solo la victoria de alcanzar el objetivo físico, sino también el logro más importante: dejar una huella duradera en Tanzania apoyando la educación de comunidades con menos recursos a la sombra de la montaña más alta de África.

En Altezza nos sentimos orgullosos de haber participado en Wings of Kilimanjaro 2019 y esperamos volver a ver a este equipo extraordinario cuando decidan pisar África de nuevo.
Algunas fotos de este artículo son cortesía del Sr. Ryan Wilkes, @ryanwilkes
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