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Aclimatación a gran altitud y mal de altura en el Kilimanjaro

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Tiempo de lectura: 18 min.
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Cada año, miles de viajeros vuelan a Tanzania para intentar ascender al punto más alto del continente africano, el Kilimanjaro (5.895 m). Algunos regresan a casa sin alcanzar la cumbre. Puede ocurrir por distintos motivos, pero la causa principal suele ser una aclimatación deficiente a la altitud.

En internet encontrarás cientos de materiales sobre este tema. Por desgracia, muchos se parecen más a artículos científicos y utilizan una terminología difícil de entender para el viajero medio. En este artículo explicamos, con palabras sencillas, qué es la aclimatación a gran altitud y qué debes hacer para que tu aclimatación sea correcta.

Importante: aunque hemos organizado con éxito miles de expediciones al Kilimanjaro y acumulamos una amplia experiencia en estas situaciones, no somos médicos. El autor de este artículo cuenta con un certificado de formación en atención médica en montaña, pero no puede dar asesoramiento médico. Toma esta información como referencia y, si tienes dudas sobre tu salud antes de la ascensión, consulta siempre con tu médico.

¿Qué es, en general, la aclimatación a gran altitud?

Al preparar tu viaje al Kilimanjaro, es muy probable que veas o escuches a menudo la expresión «aclimatación a gran altitud». En pocas palabras, se refiere a los cambios físicos que se producen en el cuerpo para que te sientas mejor y puedas funcionar correctamente a altitudes elevadas.

La pregunta lógica es: ¿por qué algunos montañeros empiezan a encontrarse mal físicamente a medida que ascienden?

La razón es que, cuanto más subimos, menor es la presión atmosférica. Como consecuencia, aumenta la distancia entre las moléculas de oxígeno del aire que respiramos: no hay presión suficiente para «mantenerlas» juntas. Por eso, con cada respiración, el cuerpo recibe menos oxígeno que en las altitudes a las que estamos acostumbrados.

El oxígeno es necesario para el correcto funcionamiento del sistema circulatorio, del cerebro y de otras funciones vitales.

Si vives al nivel del mar, tu cuerpo está acostumbrado a una determinada concentración de oxígeno. A medida que asciendes el Kilimanjaro, la cantidad de oxígeno disponible disminuye gradualmente, hasta ser aproximadamente un 40 % menor que al nivel del mar en la cumbre final.

Nota: la proporción de oxígeno en la atmósfera en su conjunto, alrededor del 20 %, no cambia, estés al nivel del mar o en el Kilimanjaro. Esa proporción forma parte de la combinación de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono que compone nuestra atmósfera.

Al notar la falta de oxígeno, el cuerpo empieza a adaptarse activamente a las nuevas condiciones. Se producen muchos cambios fisiológicos; los más importantes son:

  • aumenta la frecuencia respiratoria. El cuerpo intenta compensar la menor cantidad de oxígeno en cada respiración respirando con más frecuencia, para que el número total de moléculas recibidas sea aproximadamente el mismo al que está acostumbrado;
  • empiezan a activarse partes de los pulmones que normalmente permanecen «en reserva»: el cuerpo las guarda para situaciones como esta;
  • el organismo comienza a producir enzimas especiales que «extraen» oxígeno de la hemoglobina recibida y lo envían al sistema circulatorio, reponiendo parcialmente el suministro;
  • aumenta de forma significativa el número de glóbulos rojos en la sangre. Esto permite transportar las moléculas de oxígeno disponibles a los órganos vitales con mayor rapidez.

Así intenta el cuerpo recuperar el nivel de oxígeno que necesita. Durante los controles médicos diarios, nuestros guías medirán tu oxígeno con un dispositivo especial: un oxímetro. Los niveles de oxígeno en sangre ayudan a nuestro equipo a entender si tu aclimatación avanza correctamente.

Nivel de oxígeno aceptable

El nivel normal de oxígeno en sangre, a veces llamado saturación, se sitúa entre el 95 % y el 99 %. Las personas con enfermedades pulmonares crónicas o insuficiencia cardiovascular pueden presentar valores entre el 92 % y el 94 %.

En la montaña, la situación cambia y la saturación de oxígeno puede descender. Durante los controles médicos, nuestros guías prestarán atención a los siguientes indicadores:

  • Entre el 90 % y el 99 %: indicadores excelentes. Si no hay otras molestias, podemos decir con confianza que el montañero está preparado para continuar la ascensión;
  • 80-89 %: buenos indicadores, que sugieren que la aclimatación avanza relativamente bien, aunque conviene prestar atención al estado general. Informa siempre a tu guía si tienes dolor de cabeza, molestias digestivas, náuseas u otro malestar. Pueden ser los primeros síntomas del inicio del mal de altura. Más abajo encontrarás más información sobre el mal de altura.

Informa a tu guía de cualquier molestia, aunque parezca insignificante. Si te encuentras mal, avisa inmediatamente a tu guía. Su trabajo no consiste solo en acompañarte hasta la cumbre del Kilimanjaro, sino también en velar por tu seguridad.

Todos nuestros guías principales han recibido formación médica específica en montaña y cuentan con certificación internacional Wilderness First Responders.

  • 70-79 %: es una señal clara de que algo no va bien. Tus guías empezarán a hacer preguntas para determinar por qué la aclimatación no progresa adecuadamente y para proteger tu salud y tu seguridad.

Esto no significa necesariamente que tengas que dejar de ascender y bajar. Los guías harán todo lo posible para que continúes la ascensión. Sin embargo, tu salud y seguridad siguen siendo nuestra máxima prioridad. Si no hay otras molestias, te permitirán respirar oxígeno de una botella especial. Junto con un descanso adicional, esto elevará los niveles de oxígeno en sangre y ayudará a tu cuerpo. Lo más probable es que la saturación de oxígeno se recupere y puedas seguir ascendiendo.

Si, además de niveles bajos de oxígeno, presentas otras molestias, los guías te ofrecerán medicación para problemas habituales en la montaña.

  • 65-70 %: estos niveles son un motivo serio para pensar que la aclimatación no se ha producido y que el cuerpo no ha tenido tiempo de adaptarse a la altitud. Normalmente, una concentración de oxígeno tan baja se detecta durante el control físico de la tarde. Si, además de una saturación baja, el montañero tiene dolor de cabeza intenso, náuseas y otros síntomas de mal de altura, los guías le colocarán una mascarilla de oxígeno y lo acompañarán hasta el punto de evacuación más cercano. Desde allí, será recogido en vehículo o en helicóptero. Si es necesario, se podrá utilizar una camilla para trasladar al montañero enfermo en lugar de caminar hasta el punto de evacuación.

Ten en cuenta que algunos campamentos del Kilimanjaro no son accesibles para un vehículo de evacuación ni para un helicóptero. Desde esos lugares, la evacuación se realiza a pie o en camilla hasta llegar a la salida del parque nacional.

Nuestros guías siempre toman muy en serio la decisión de evacuar a un montañero. Entendemos que, para muchas personas, ascender el Kilimanjaro es un sueño largamente esperado y supone una inversión importante. Sin embargo, la salud y la vida no tienen precio, y ninguna aventura ni ningún sueño merecen asumir ese riesgo. Siempre puedes volver al Kilimanjaro e intentarlo de nuevo. De los miles de participantes en nuestras expediciones anuales, varias decenas se ven obligados a detener la ascensión y descender. La mayoría regresan al año siguiente y alcanzan la cumbre con éxito.

Sabemos lo importante que es para muchos llegar arriba, y trabajamos para que todos los participantes puedan cumplir ese objetivo. En nuestras expediciones elegimos planes de comidas equilibrados para la montaña, utilizamos equipo de gran calidad y realizamos controles médicos diarios por la mañana y por la tarde para ayudarte a conseguirlo. Los guías ayudan a los montañeros a encontrar el ritmo de marcha adecuado, llevan oxígeno embotellado y hacen mucho más para que todos los viajeros alcancen el pico Uhuru (5.895 m).

Si por algún motivo no sucede, aplicamos descuentos importantes a quienes desean hacer un segundo intento con nosotros.

Por tanto, si el guía considera que seguir ascendiendo es peligroso, lo mejor que puedes hacer es descender siguiendo sus instrucciones y empezar a planificar una nueva expedición.

Mal de montaña

Si el cuerpo tiene problemas para aclimatarse a la altitud, es necesario descender con urgencia. En cuanto recibe más oxígeno, empieza a recuperarse y a volver a la normalidad. Si permaneces a gran altitud, con el tiempo puedes desarrollar una forma grave de mal de altura. Es una situación extremadamente peligrosa que puede manifestarse como edema cerebral o edema pulmonar, y en los casos más complicados, ambos. Si la persona afectada no es evacuada a tiempo y no recibe asistencia médica, las complicaciones pueden ser mortales.

Es fundamental distinguir los síntomas que acompañan a una aclimatación normal de los síntomas del mal de altura. El mal de altura indica que el montañero claramente no consigue adaptarse a la altitud y debe ser evacuado. El indicador principal es el nivel de oxígeno en sangre.

Los guías valoran el resto de indicadores en conjunto. Los siguientes factores pueden indicar el inicio del mal de altura:

  • dolor de cabeza intenso y persistente;
  • alteración grave del sueño, con incapacidad total para dormir por la noche;
  • náuseas y vómitos.

Puede resultar confuso, porque estos síntomas coinciden con los del proceso habitual de aclimatación. Sin embargo, cuando la aclimatación es correcta, la intensidad es menor y los síntomas deberían desaparecer en 1 día o menos. Una de las tareas clave de nuestros guías durante la ascensión es determinar la gravedad de los síntomas y decidir el siguiente paso: permitir que el miembro de la expedición respire oxígeno de una botella y apoyar su organismo con medicación específica, o iniciar la evacuación si es necesario.

Edema pulmonar

El edema pulmonar se produce cuando el plasma sanguíneo de color claro se acumula en los tejidos de los pulmones. Al intentar inspirar, el líquido forma espuma e impide que los pulmones cumplan su función: suministrar oxígeno al cuerpo. Es el problema de salud relacionado con la montaña más común y, probablemente, una de las principales causas de muerte en altura.

El edema pulmonar se desarrolla en 3 fases; en cada nueva fase aumenta la intensidad de los síntomas.

Los siguientes síntomas indican la primera fase del edema pulmonar:

  • el paciente puede mantenerse de pie, pero le cuesta moverse; en algunos casos no puede caminar en absoluto;
  • no orina durante un periodo prolongado, entre 8 y 12 horas;
  • aparecen problemas respiratorios: el paciente empieza con tos seca o aprieta los dientes al intentar inspirar;
  • la respiración se intensifica y se vuelve más rápida;
  • la piel puede volverse húmeda y pálida;
  • los labios, las orejas y el lecho de las uñas pueden adquirir un tono azulado;
  • el pulso aumenta de forma notable;
  • el paciente intenta tumbarse, pero no puede permanecer mucho tiempo en posición horizontal;
  • en algunos casos, la temperatura del paciente sube, lo que indica fiebre.

Si el paciente no desciende rápidamente a una altitud menor y recibe atención médica, comenzará la segunda fase.

Los síntomas de la segunda fase del edema pulmonar incluyen:

  • incapacidad para mantenerse de pie, pero también para tumbarse. El paciente adopta una posición semisentada y reclinada. Puede intentar tumbarse, pero empieza a ahogarse por el líquido en los pulmones y vuelve a incorporarse;
  • la tos seca se transforma en tos húmeda. Puede expulsar flema;
  • pulso acelerado;
  • sed constante.

Si el paciente permanece a gran altitud, después de unas 8-10 horas aparece la tercera fase:

  • dolor de cabeza agudo y punzante;
  • temperatura alta;
  • aumento de la presión arterial: la presión sistólica alcanza 150-170 y la diastólica, 90-100 mm Hg;
  • aparece sangre en el esputo expulsado al toser y otras secreciones se vuelven rojas;
  • la respiración es difícil y se escuchan claramente sibilancias en el pecho;
  • empieza a salir espuma rosada por la nariz y la boca.

Si la persona afectada sigue en altura, después de la tercera fase entra en coma.

Edema cerebral

El edema cerebral se produce cuando disminuye la cantidad de líquido en los capilares del cerebro. Como resultado, el cerebro se inflama y aumenta de tamaño. En fases avanzadas, el cerebelo empieza a presionar el tronco encefálico y daña zonas vitales.

Al igual que el edema pulmonar, el edema cerebral se desarrolla en 3 fases.

En la primera fase se observan los siguientes síntomas:

  • la cabeza se siente pesada, con dolores agudos de tipo «estallido», y parece que el cerebro no tiene espacio dentro del cráneo;
  • vómitos frecuentes;
  • la persona afectada empieza a tener problemas de coordinación; camina como si estuviera intoxicada y no puede avanzar en línea recta;
  • la persona se vuelve muy apática y se muestra desconectada de lo que ocurre a su alrededor;
  • al paciente le cuesta responder preguntas y atender las indicaciones de otras personas.

La diferencia entre el edema cerebral y el edema pulmonar es que la persona afectada puede permanecer en posición horizontal.

Si no se desciende, al cabo de unas 10 horas comienza la segunda fase del edema cerebral, caracterizada por lo siguiente:

  • aumento significativo de la intensidad del dolor de cabeza;
  • el paciente empieza a comportarse de forma extraña y no entiende lo que ocurre; pueden aparecer episodios de agresividad, euforia o conductas inusuales. Puede resistirse activamente a los intentos de evacuación y amenazar al equipo y a otros montañeros;
  • con el tiempo, la conciencia se va deteriorando. El paciente puede dejar de reconocer a los miembros del equipo de ascensión o presentar otros retrasos cognitivos.

Después llega la tercera fase, marcada por:

  • dilatación de las pupilas y ausencia de reacción a la luz;
  • pérdidas periódicas de conciencia y, al recuperarla, comportamiento irracional y confuso;
  • entumecimiento de las extremidades y pérdida de sensibilidad;
  • aumento de la intensidad del dolor de cabeza.

Como ocurre con el edema pulmonar, después de la tercera fase la persona afectada entra en coma.

Todos los guías de Altezza Travel han recibido formación para actuar ante sospecha de edema pulmonar o cerebral, incluida la respuesta adecuada y el tratamiento orientado a la seguridad del cliente.

Nuestros guías actúan de forma preventiva. Si un montañero de Altezza Travel empieza a encontrarse mal, no dejamos que la situación avance hasta alcanzar siquiera la primera fase de un edema pulmonar o cerebral. En cuanto queda claro que el malestar es una manifestación del mal de altura, y no las molestias esperables del proceso normal de aclimatación a gran altitud, nos aseguramos de que el montañero enfermo sea acompañado hasta el punto de evacuación más cercano. Desde allí será recogido por un vehículo especial de evacuación o por un helicóptero. Por eso son tan importantes nuestros controles médicos habituales, realizados 2 veces al día.

¿Qué ocurre después de una evacuación? La persona será trasladada al hospital regional de la zona, KCMC Hospital en Moshi. Es uno de los hospitales más modernos del sureste de África, y sus especialistas tratan de forma constante enfermedades relacionadas con la «montaña». Allí, un equipo médico con experiencia atenderá al paciente y supervisará su cuidado.

En nuestras expediciones, estas situaciones son muy poco frecuentes. 2 veces al día, el equipo realiza controles médicos obligatorios durante los cuales se identifican todas las molestias. Con ayuda de oxímetros, los guías miden regularmente el nivel de oxígeno en sangre de los miembros de la expedición. También llevamos un suministro ilimitado de oxígeno embotellado y siempre podemos «ajustar» el nivel para facilitar la aclimatación. Precisamente por nuestra atención a la salud del cliente desde el inicio de cada expedición, y por actuar de forma proactiva con la aclimatación, quienes ascienden con nosotros rara vez tienen problemas de salud en la montaña.

Nuestros guías siguen muy de cerca la salud de los montañeros en el Kilimanjaro. Durante el último año, más de 2.000 personas han alcanzado la cumbre más alta de África (5.895 m) con el equipo de Altezza Travel. Por distintos motivos, alrededor de 100 participantes no llegaron arriba. El descenso se organizó a tiempo, y ninguna persona sufrió una demora en el tratamiento que permitiera la aparición de una situación potencialmente mortal, como un edema cerebral o pulmonar.

El número de ascensiones no completadas también se ve influido, sin duda, por el hecho de que muchos viajeros ascienden en pareja. Cuando, por ejemplo, el marido decide descender, su pareja suele decidir acompañarle, aunque quizá ella sí habría podido alcanzar la cumbre.

Las reglas principales para una aclimatación correcta

Gracias a nuestras recomendaciones, la gran mayoría de los participantes que ascienden el Kilimanjaro se aclimatan correctamente a la altitud. Algunos no notan nada en absoluto, mientras que otros se adaptan con molestias mínimas durante los primeros días de la expedición. Cierto malestar es normal, y por eso nuestros guías realizan controles de salud periódicos. Un montañero puede sentirse incómodo y, aun así, según las lecturas del oxímetro y otros síntomas, estar aclimatándose adecuadamente.

Para adaptarse bien a la altitud, conviene recordar estas reglas sencillas pero muy importantes de aclimatación:

Elige rutas de 7 días o más. Como explicamos antes, durante la aclimatación se producen muchos procesos en el cuerpo humano y, para adaptarse con éxito a la altitud, el organismo necesita 2 cosas: tiempo y energía.

La práctica demuestra que 6 días hasta la cumbre, que es el tiempo necesario para ascender hasta la cumbre del Kilimanjaro en rutas de 7 días, con 1 día adicional para el descenso, son suficientes para la mayoría de los viajeros. Las etapas de estos programas son bastante moderadas, sobre todo durante los primeros días del trekking. Al llegar al campamento, los participantes de una ascensión de 7 días tendrán mucho más tiempo para descansar y recuperarse que quienes eligieron un programa de 6 o 5 días para alcanzar el Kilimanjaro.

Por este motivo, la mayoría de nuestras ascensiones en grupo al Kilimanjaro se realizan en rutas de 7 días. Son adecuadas tanto para principiantes como para montañeros experimentados sin aclimatación previa a gran altitud.

A los viajeros que llevan mucho tiempo sin hacer deporte o que simplemente quieren afrontar la ruta a un ritmo más relajado, les recomendamos fijarse en las rutas de 8 días, que incluyen 7 días de ascensión por el Kilimanjaro y 1 día adicional para el descenso.

Los visitantes de nuestra web pueden sorprenderse al ver programas publicados de 5 y 6 días. Los incluimos para senderistas de montaña con experiencia que ya han adquirido aclimatación antes de visitar el Kilimanjaro y no necesitan tanto tiempo para que el cuerpo se adapte a la gran altitud.

Otra opción para aclimatarse es ascender primero el monte Meru, la segunda cumbre más alta de Tanzania (4.566 m). Después de hacer cumbre en esa montaña, puedes elegir con seguridad un programa de 5 días en el Kilimanjaro, porque tu cuerpo estará suficientemente preparado para la altitud pese a la ruta más corta.

¡Bebe más agua! El cuerpo utiliza mucha agua al ascender una montaña, no solo por el esfuerzo físico, sino también para realizar las funciones adicionales necesarias para adaptarse a la altitud. Es importante reponer constantemente el agua del organismo: los montañeros en el Kilimanjaro deben beber al menos 3-4 litros de agua al día.

Recomendamos beber 1,5 litros durante la etapa de un campamento a otro y completar el resto al llegar. Es mejor beber a pequeños sorbos, pero con más frecuencia. Durante el trekking, nuestros guías harán una parada de descanso cada 25-30 minutos y recordarán a los montañeros que es momento de tomar un par de sorbos de agua.

Come bien. El cuerpo necesita mucha energía para aclimatarse correctamente. Para ello, hay que alimentarse bien. La comida de los miembros de la expedición la prepara nuestro equipo de cocineros de montaña. Preparan una variedad de platos calientes y bebidas para el desayuno, la comida y la cena. Hemos diseñado nuestro menú de montaña para que sea sabroso y equilibrado. Cada día, los cocineros preparan una buena selección de cereales, pollo, ternera, huevos, espaguetis, verduras, fruta fresca, sopas y más.

En general, el menú de montaña es un motivo especial de orgullo para Altezza Travel. Hemos formado durante mucho tiempo a nuestro equipo de cocineros, y nos alegra mucho escuchar a los clientes decir que en el campamento de Altezza Travel siempre comieron mejor que otros equipos de ascensión presentes en los mismos campamentos. Puedes leer opiniones sobre nuestras expediciones aquí.

Por desgracia, a veces los montañeros primerizos descubren que pierden el apetito en la montaña. Aun así, el cuerpo necesita energía, y hay que obligarse a comer.

Sube alto, duerme bajo. Es un dicho muy conocido en montañismo y está en la base de la llamada aclimatación «en escalones». En efecto, el cuerpo se adapta mejor si la etapa diurna se realiza a una altitud y los montañeros duermen a una cota ligeramente inferior a la alcanzada durante el día.

No tienes que preocuparte por aplicar este principio: los guías te llevarán regularmente a puntos de aclimatación. Ya hemos trazado cada ruta y conocemos su perfil concreto de aclimatación; solo te pedimos que confíes en nosotros y participes en caminatas breves adicionales después de llegar al campamento. Subirás a un punto más alto y después volverás al campamento para descansar. Aunque te apetezca saltarte la caminata de aclimatación después de la etapa del día, participa siempre en ella. La práctica demuestra que, en quienes realizan estas caminatas, el proceso de adaptación a la altitud es mucho más rápido que en quienes no las hacen.

Tómate tu tiempo. Cuanto más lento sea tu ritmo de ascensión, mejor para el cuerpo. Es preferible que el organismo dedique más recursos a la aclimatación que a recuperarse después de caminar demasiado rápido. Lo ideal es caminar por las laderas del Kilimanjaro 2 o 3 veces más despacio de lo que caminarías normalmente por la calle en casa.

Guías y porteadores repetirán constantemente la expresión «pole-pole». En suajili significa «despacio». Es uno de los mejores consejos para una ascensión correcta al Kilimanjaro: la práctica demuestra que casi todos los montañeros que adoptan un ritmo medido desde el inicio de la expedición se aclimatan bien y alcanzan el pico Uhuru (5.895 m) sin dificultades.

Sigue estas reglas sencillas y no dudes en hablar de tu estado de salud durante los controles médicos de la mañana y de la tarde. Escucha los consejos de los guías de Altezza Travel y tu ascensión al Kilimanjaro tendrá muchas más probabilidades de éxito.

Si todavía tienes alguna pregunta sobre la aclimatación a gran altitud o sobre la ascensión al Kilimanjaro en general, escríbenos por correo electrónico. Nuestros asesores estarán encantados de resolver tus dudas.

Publicado el 6 March 2024 Actualizado el 26 May 2026
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Sobre el autor
Thomas Becker

En 2013, Thomas Becker se trasladó de Alemania a Tanzania, atraído por el encanto del país. Recorrió distintas regiones y se sumergió en la cultura local, las tradiciones, la geografía y la fauna salvaje.

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