Este año hemos decidido publicar nuestras estadísticas de seguridad y un informe completo de los incidentes ocurridos en el Kilimanjaro en 2025. La razón principal es sencilla: queremos mostrar con datos cómo de segura fue la ascensión al Kilimanjaro con Altezza Travel.
En este informe encontrarás:
- Número total de ascensiones al Kilimanjaro en 2025
- Número de expediciones organizadas por Altezza Travel
- Nuestra tasa de éxito en cumbre, incluido cuántos montañeros de nuestros grupos no alcanzaron la cumbre y por qué
- Los incidentes más importantes ocurridos en el Kilimanjaro en 2025
Esperamos que estos datos te ayuden a valorar de forma realista cómo sería ascender con nosotros. En Altezza Travel creemos que la confianza se construye con honestidad y transparencia.
Cómo recopilamos nuestros datos
Expediciones de Altezza Travel
Altezza Travel es el mayor operador del Kilimanjaro. En 2025 guiamos a 4.371 montañeros de todo el mundo, una escala que consideramos suficientemente amplia para que nuestros datos sean representativos del sector en su conjunto.
El 57 % de nuestros montañeros fueron hombres y el 43 %, mujeres. La mayoría procedía de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Canadá.
Recopilamos datos detallados de cada expedición mediante un sistema propio desarrollado por nuestro equipo interno de informática, que registra todos los aspectos: número de participantes por expedición, preferencias alimentarias, nivel de forma física, condiciones de salud, elección de ruta, experiencia previa en alta montaña y decenas de variables más. Del mismo modo registramos evacuaciones, enfermedades y cualquier incidente durante nuestras expediciones.
Incidentes con otros operadores y tendencias del sector
Normalmente somos de los primeros en conocer los incidentes relacionados con otros operadores, porque en cualquier día del año suele haber al menos 1 expedición de Altezza Travel acampada en algún punto de la montaña. Cuando ocurre algo, nuestros guías se enteran a través de los rangers del parque o de guías de otras empresas; y cuando se necesita ayuda, nuestros equipos colaboran en evacuaciones de clientes y porteadores de otros operadores.
También recibimos información a través de nuestra pertenencia a la Tanzania Association of Tour Operators (TATO) y de publicaciones oficiales de Kilimanjaro National Park Authority y del Ministerio de Recursos Naturales y Turismo de Tanzania.
Ascensiones al Kilimanjaro en 2025
Cuántas personas ascendieron al Kilimanjaro en 2025
Según el boletín del Ministerio de Turismo de Tanzania, 58.782 personas visitaron el Parque Nacional del Kilimanjaro en 2024. No todas intentaron alcanzar la cumbre: alrededor del 20 % acude para caminatas de 1 día o recorridos cortos de 1 o 2 días que no llegan hasta arriba.
Las cifras confirmadas de 2025 no estarán disponibles hasta finales de 2026; actualizaremos este informe cuando se publiquen. Según la tendencia de crecimiento entre 2022 y 2024, estimamos que alrededor de 63.000 personas visitaron el parque en 2025, de las cuales aproximadamente 44.000 intentaron alcanzar la cumbre.
Éxito en cumbre
De los 4.371 montañeros de las expediciones de Altezza Travel en 2025, 3.892 alcanzaron el pico Uhuru, la cumbre del Kilimanjaro a 5.895 m s. n. m.
Otros 215 llegaron a 1 de los puntos clave del borde del cráter: Stella Point (5.739 m s. n. m.) o Gilman’s Point (5.681 m s. n. m.). Ambos se encuentran en el borde del cráter KiboKibo es el cono volcánico central y más alto de los 3 que forman el macizo del Kilimanjaro; los otros 2 son Shira, al oeste, y Mawenzi, al este. Kibo es el único que conserva un cráter: en su cima hay una caldera de aproximadamente 2,5 km de diámetro. El pico Uhuru, el punto más alto de África, se alza en el borde de esa caldera. Cuando se habla de «ascender al Kilimanjaro», en realidad se habla de ascender al Kibo. y, en la práctica, forman parte de la propia cumbre. Caminar desde cualquiera de esos puntos hasta el pico Uhuru lleva alrededor de 1 hora, y consideramos como cumbre alcanzada la llegada a cualquiera de los 3.
Si quieres hacerte una idea aproximada de tus probabilidades personales de hacer cumbre, prueba nuestra calculadora de probabilidad de cumbre, creada a partir de datos de 25.000 montañeros de Altezza Travel.
Montañeros que no alcanzaron la cumbre
En 2025, 264 montañeros de nuestras expediciones no alcanzaron la cumbre. Hubo 3 motivos principales:
Aclimatación insuficiente. Algunos montañeros no lograron aclimatarse y tuvieron que darse la vuelta. Esto puede ocurrir en cualquier expedición de alta montaña: la adaptación del cuerpo no depende solo del tiempo que pasas en altitud, tu forma física, la alimentación, el descanso o el equipo, sino también de factores imposibles de prever: cómo fue el vuelo, el nivel de estrés y la fisiología individual. A veces, montañeros con experiencia en cumbres más exigentes tienen problemas de aclimatación en el Kilimanjaro, mientras que principiantes completos alcanzan la cumbre sin dificultad.
Fatiga. Algunos montañeros se quedaron sin fuerzas, ya fuera durante el ataque a cumbre o en la subida hacia el campamento alto, y decidieron no continuar. La decisión de intentar la cumbre siempre corresponde al propio montañero. Si un guía principal ve que alguien sencillamente no quiere seguir, nunca le presionamos.
Permanecer con un acompañante. Muchas personas ascienden con su pareja o con un grupo de amigos. Cuando alguien tiene que darse la vuelta por problemas de aclimatación o fatiga, sus acompañantes a veces deciden descender con esa persona en lugar de continuar solos. En 2025, 52 personas tomaron esa decisión; en otras circunstancias, podrían haber llegado hasta la cumbre.
Evacuaciones en el Kilimanjaro en 2025
Evacuaciones estándar
Conviene aclararlo desde el principio: una evacuación no significa necesariamente que la vida de una persona estuviera en peligro grave. Usamos el término para describir cualquier descenso anticipado, ya sea por mala aclimatación, fatiga o una enfermedad general.
En la mayoría de los casos, el montañero simplemente desciende a pie hasta la puerta del parque con un guía o un guía asistente, y después regresa al hotel para descansar. No hace falta una evaluación médica.
En 2025, Altezza Travel realizó 90 evacuaciones de este tipo.
Evacuaciones en helicóptero
A veces el mal de altura puede agravarse con rapidez, y un montañero puede mostrar signos de edema cerebral o pulmonar de gran altitud [acumulación de líquido en el cerebro o los pulmones]. En esos casos, el oxígeno y la medicación pueden ganar tiempo, pero no sustituyen la atención hospitalaria. Cuanto antes se traslada a la persona a menor altitud y ante un médico, menor es el riesgo de secuelas. Es entonces cuando solicitamos un helicóptero.
En 2025, Altezza Travel llevó a cabo 64 evacuaciones en helicóptero. Todas terminaron con éxito.
La evacuación más difícil de la historia de Altezza Travel
En mayo de 2025 realizamos la que terminó siendo la evacuación más difícil de la historia de nuestra empresa.
Uno de nuestros clientes (lo llamaremos Bill*) se había sometido a un doble trasplante de pulmón en 2016. Estaba en buena forma física, y su autorización médica indicaba que el trasplante no era una contraindicación para ascender al Kilimanjaro.
Una mañana temprano, durante una parada en el Campamento de Barranco, a 3.950 m s. n. m., Bill se quejó de presión en el pecho y dificultad para respirar. Los guías comprobaron su nivel de oxígeno en sangre: 92 %, dentro del rango normal. El pulso y otros signos vitales también eran aceptables, pero su estado siguió empeorando.
Solicitar una evacuación en helicóptero no era una opción: aquel día, la Tanzania Civil Aviation Authority había anunciado una auditoría y había dejado en tierra todos los vuelos del país. El equipo administró oxígeno a Bill de inmediato y empezó a descender por la ruta Umbwe, la salida más corta del parque. El sendero es demasiado empinado y estrecho para una camilla, pero el estado de Bill al inicio del descenso le permitía caminar.
Sin embargo, en plena estación de lluvias intensas, el sendero estaba muy deteriorado por el agua. El equipo avanzó mucho más despacio de lo habitual, y el estado de Bill continuó empeorando a pesar del oxígeno. Durante 16 horas de descenso, el equipo consumió 6 bombonas de oxígeno, una situación sin precedentes en la historia de Altezza Travel ni en la de ningún otro operador.
Cuando llegaron a la puerta del parque, Bill seguía consciente y comprendía lo que ocurría, pero estaba visiblemente más lento. Su respiración se había vuelto más profunda y rápida, y respondía con frases muy cortas, de 1 sola palabra.
Alrededor de las 2:00, el equipo llegó a la puerta. Bill fue trasladado al KCMC Hospital [Kilimanjaro Christian Medical Centre] en Moshi. Dmitry, nuestro director de expediciones, había estado en contacto telefónico con el hospital durante todo el descenso, avisando de antemano de la gravedad del caso. Gracias a esa llamada, el jefe de urgencias, un cardiólogo y otros especialistas estaban en el hospital cuando llegó Bill; personal que normalmente no habría estado allí en plena noche.
A su llegada quedó claro que, pese al descenso a menor altitud, el estado de Bill no mejoraba. Los médicos intentaron estabilizarlo, sin éxito. Por la mañana, el equipo decidió organizar un traslado aéreo al Aga Khan Hospital de Nairobi, que cuenta con las mejores capacidades de diagnóstico y tratamiento de África Oriental.
La situación se complicó aún más por las condiciones del propio KCMC: el hospital estaba desbordado y la UCI había sido trasladada temporalmente a otra ala. Mientras se coordinaba el vuelo, Bill empeoró de forma brusca. Se mostró confuso y agitado, perdió el control de sus actos e intentaba quitarse la mascarilla de oxígeno y desconectar la vía intravenosa. Lo que estaba ocurriendo era la convergencia de varias crisis: falta de oxígeno, acumulación de toxinas por insuficiencia renal y un grave desequilibrio ácido-base. Cada una de ellas puede alterar por sí sola la función cerebral; juntas provocaron una encefalopatía grave.
La causa de fondo fue una cascada de complicaciones vinculadas al trasplante pulmonar bilateral. Los pulmones trasplantados pierden la conexión con el sistema nervioso, lo que significa que desaparece el reflejo de la tos por debajo de la anastomosis (el punto donde se unen las vías respiratorias del donante y del receptor), y los bronquios ya no pueden eliminar la mucosidad de forma natural. Si a esto se suma el uso continuado de inmunosupresores para evitar el rechazo del órgano, se crea un terreno propicio para la infección: con la función inmunitaria debilitada y el drenaje de las vías respiratorias alterado, se desarrolló una neumonía. La altitud no causó la infección, pero redujo drásticamente el margen de Bill: sus pulmones trasplantados ya tenían una capacidad de difusión menor y, en altitud, su cuerpo sencillamente no podía extraer suficiente oxígeno. Desarrolló un edema pulmonar mixto, en parte inducido por la altitud y en parte inflamatorio, siguiendo un patrón similar al síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), y ni siquiera el oxígeno suplementario era ya suficiente.
Al mismo tiempo, sus riñones dejaron de filtrar productos de desecho y los ácidos metabólicos empezaron a acumularse en la sangre. La falta de oxígeno añadió además acidosis láctica: las células privadas de oxígeno pasan a producir energía de forma anaeróbica y liberan ácido láctico como subproducto. Su diabetes previa, frecuente en pacientes trasplantados que reciben esteroides a largo plazo, agravó todo el cuadro: bajo el estrés de la infección y de la crisis fisiológica, la regulación de la glucosa en sangre se descompensó, el cuerpo empezó a quemar grasa y se acumularon cuerpos cetónicos, provocando cetoacidosis diabética y una nueva capa de alteración ácido-base. La única forma de romper el ciclo era la diálisis, pero el equipo del KCMC no funcionaba ese día. No había forma de frenar la cascada, y Bill siguió deteriorándose rápidamente.
Junto con el jefe de urgencias y otros especialistas, el equipo valoró si era seguro trasladar a Bill por vía aérea en ese estado. Un vuelo médico con una persona en esas condiciones, y con pulmones trasplantados, implicaba riesgos importantes; un traslado por carretera a Nairobi habría tardado demasiado.
A las 16:00, los médicos decidieron inducir a Bill un coma médico y conectarlo a un respirador. Para ello hacía falta el consentimiento de su familiar más cercano. Contactamos con su esposa, que dio su aprobación. Era una situación inusual y de alto riesgo para el KCMC, y se llamó a todos los especialistas disponibles para preparar el procedimiento. Se preparó un respirador portátil para el traslado. La intubación se realizó sin complicaciones. Una ambulancia llevó a Bill al Aeropuerto Internacional del Kilimanjaro, donde le esperaba un avión de AMREF Flying Doctors (un servicio líder de ambulancia aérea en África Oriental). Acompañado por médicos y 2 miembros del equipo de Altezza Travel, voló a Nairobi.
Otros miembros del equipo de Altezza Travel viajaron a Nairobi por carretera por separado. Allí mantuvimos una presencia continua junto a la habitación de Bill y estuvimos en contacto permanente con su familia.
48 horas después, los médicos empezaron a sacar a Bill del coma. Fue un momento tenso: no podía respirar por sí mismo y seguía inconsciente; el primer intento de retirarle el respirador fracasó. Pero al tercer día, Bill empezó a respirar de forma independiente y fue recuperando la consciencia de manera gradual.
Primero llegaron las reacciones, después el habla y luego una mejora del control motor: empezó a caminar y a comer por sí solo. 2 semanas después, se había recuperado por completo. Bill recibió el alta y voló de vuelta a casa con su esposa y sus hijos.
Este caso muestra la rapidez con la que una combinación de factores adversos puede poner en peligro una vida: un helicóptero inmovilizado, un sendero arrasado por la lluvia, un hospital desbordado, una máquina de diálisis averiada. Pero también demuestra lo que es posible cuando la respuesta es la adecuada: apoyo con oxígeno a tiempo durante todo el descenso, la decisión de trasladarlo a Nairobi y un equipo que actuó de forma coordinada en cada fase.
Los médicos de Nairobi nos dijeron después que, sin oxígeno continuo durante las 16 horas completas de descenso desde el Kilimanjaro, Bill no habría sobrevivido. Para entonces, sus riñones ya estaban fallando y, con niveles insuficientes de oxígeno en sangre, pueden producirse daños irreversibles en los órganos en cuestión de horas. El sendero deteriorado y el ritmo lento hicieron que el descenso fuera más largo de lo previsto, y el suministro de oxígeno del primer equipo estaba calculado para una evacuación estándar de 6 a 8 horas. La decisión espontánea de enviar un segundo equipo montaña arriba con bombonas adicionales resultó ser la más crítica de toda la evacuación.
*El nombre real del cliente se ha cambiado por motivos de privacidad.
Evacuaciones de porteadores y equipo
A diferencia de los sherpas de Nepal, que nacen y crecen en altitud y desarrollan una adaptación fisiológica durante toda la vida, los guías y porteadores del Kilimanjaro no tienen ninguna ventaja genética de aclimatación. Son tan susceptibles al mal de altura como cualquier montañero y, 2 veces al año, al inicio de cada temporada de ascensiones, deben aclimatarse de nuevo desde cero.
Como los clientes, guías y porteadores también pueden enfermar a mitad de expedición. Todos los miembros del equipo pasan una revisión médica antes de la expedición y, si existe cualquier duda sobre su estado, se les retira del viaje. Dicho esto, enfermedades como la gripe no muestran síntomas el primer día, por lo que algunos casos son imposibles de detectar de antemano. Si un miembro del equipo enferma en la montaña, desciende, igual que cualquier otra persona.
En 2025 realizamos 4 evacuaciones en helicóptero de miembros del equipo, y otros 12 fueron evacuados en camilla. Más de 80 miembros del equipo descendieron a pie, acompañados por compañeros.
Nuestra atención en la montaña no se limita a nuestros propios equipos. Altezza Travel ayuda a cualquier persona en el Kilimanjaro que lo necesite. Cuando nuestros guías encuentran a un porteador o montañero que parece necesitar ayuda urgente, intervenimos cuando es posible y ayudamos a coordinar el descenso o la atención médica. Si nos cruzamos con porteadores mal equipados o con dificultades en el sendero, nos aseguramos de que bajen con seguridad y reciban atención médica si la necesitan. En 2025, esto ocurrió 25 veces.
Uno de estos episodios apareció en un vídeo de nuestro viajero Chris Balladeres.
Cómo comprobar que tu ascensión será segura para el equipo
Una forma de comprobar si un operador sigue estándares reconocidos de bienestar de porteadores es verificar si forma parte del programa KPAP, que supervisa los estándares establecidos por IMEC. KPAP es una asociación de operadores comprometidos con cumplir los estándares definidos por International Mountain Explorers Connection (IMEC). Estos estándares fijan salarios mínimos y condiciones de trabajo seguras; en términos prácticos, el operador debe dar al equipo 3 comidas calientes al día, equipo adecuado y evacuación y atención médica si alguien enferma.
El cumplimiento de KPAP lo supervisan inspectores independientes, que se incorporan a las expediciones y presentan informes tanto al operador como a la oficina de KPAP después de cada ascensión. Las infracciones generan una advertencia; las infracciones repetidas pueden suponer la expulsión de la asociación.
En 2025, Altezza Travel no recibió ninguna infracción de los inspectores de KPAP y
continuó pagando uno de los salarios más altos del sector. Como B Corp activa y Travelife Partner en Tanzania, seguiremos elevando el estándar de seguridad en las ascensiones en 2026.
La lista actual de miembros está disponible en la web de IMEC, y puedes saber más sobre el funcionamiento del programa en nuestra guía sobre KPAP.
Accidente de helicóptero – diciembre de 2025
En diciembre de 2025, justo antes de Navidad, un helicóptero de rescate operado por KilimedAir se estrelló en el Kilimanjaro. La aeronave transportaba a 2 clientes de un operador local (ambos de nacionalidad checa), un guía de montaña, un paramédico y el piloto. Murieron las 5 personas. Altezza Travel creó una beca para cubrir la educación de los hijos del paramédico, una persona con la que habíamos trabajado personalmente en muchos vuelos anteriores. Fue el primer accidente de este tipo en muchos años; la causa sigue bajo investigación.
Los vuelos de rescate y otros vuelos en el Kilimanjaro se han reanudado desde entonces con normalidad.
Cómo mantenemos la seguridad en las ascensiones
La ambición de hacer cumbre nunca está por encima de la seguridad. Si un montañero presenta problemas serios de aclimatación, los guías de Altezza Travel siempre detendrán la ascensión. El Kilimanjaro se considera relativamente accesible en comparación con otras grandes montañas, pero el mal de altura severo puede tener consecuencias permanentes. En 2023, una estudiante neerlandesa que ascendía con un operador local desarrolló edema cerebral (acumulación peligrosa de líquido en el cerebro) y sufrió daños neurológicos permanentes. Ese mismo año, un montañero de Singapur murió en el Kilimanjaro por mal de altura.
Nuestros guías se toman en serio todos los síntomas, incluso los leves: el mal de altura puede agravarse rápido, y detectarlo pronto marca la diferencia entre un descenso seguro y una emergencia médica.
Dicho esto, nuestros guías también comprenden lo importante que es alcanzar el pico Uhuru para las personas a las que acompañan. En fases iniciales, normalmente podemos manejar la situación con oxígeno embotellado y descanso adicional, permitiendo que la aclimatación vuelva a encauzarse y la expedición continúe.
Rutas diseñadas para una aclimatación real. Altezza Travel trabaja con itinerarios de 7 y 8 días. Estos plazos funcionan igual de bien para quienes se enfrentan por primera vez a la altitud como para montañeros con experiencia que regresan tras una pausa.
Controles de salud 2 veces al día. Cada mañana y cada tarde realizamos controles médicos a todos los montañeros y miembros del equipo. A menudo es en estos controles donde detectamos los primeros signos de mal de altura, síntomas que el propio montañero quizá no había notado.
Guías certificados como WFR. A marzo de 2026, Altezza Travel cuenta con 121 guías. Todos han superado el examen independiente Wilderness First Responder, que certifica su capacidad para evaluar y gestionar emergencias en entornos remotos.
Nuestros guías, porteadores y demás miembros del equipo trabajan según estrictos protocolos de seguridad.
Pulsioxímetros, botiquines médicos y teléfonos satelitales. Cada expedición lleva equipo completo de primeros auxilios, seguimiento profesional de salud sobre el terreno y comunicación de emergencia con la base de Altezza Travel. Cada grupo sale con un teléfono satelital y un rastreador GPS, lo que permite controlar su ubicación en tiempo real desde la base.
Seguimiento meteorológico. El tiempo en el Kilimanjaro suele ajustarse a lo esperado por temporada, pero también se producen lluvias intensas y tormentas eléctricas. Nuestro equipo envía previsiones actualizadas a los guías en la montaña varias veces al día, para que los itinerarios puedan ajustarse sobre la marcha cuando sea necesario.
Todo el contenido de Altezza Travel se elabora con el criterio de expertos y una investigación rigurosa, de acuerdo con nuestra Política editorial.
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