La bolsa Gamow se utiliza en medicina de montaña para casos graves de mal de altura cuando no es posible iniciar un descenso rápido. En las circunstancias adecuadas, puede ser una herramienta eficaz e incluso salvar una vida. Sin embargo, el trekking en el Kilimanjaro no es uno de esos casos. Te explicamos por qué hemos decidido, de forma deliberada, no llevar bolsas Gamow en nuestras expediciones.
¿Qué es una bolsa Gamow?
Las referencias médicas describen la bolsa Gamow como una cámara hiperbárica portátil. El concepto es más sencillo de lo que parece: es una bolsa hermética de nailon que, plegada, ocupa aproximadamente lo mismo que una bolsa de viaje o deportiva convencional, y al abrirse recuerda a un saco de dormir. En una emergencia por mal agudo de montaña grave, como un edema pulmonar de altura o un edema cerebral de altura, se introduce al paciente en su interior y se utiliza una bomba para llenarla de aire. El aumento de presión equivale para el organismo a un descenso aproximado de entre 1.500 y 1.800 metros.
La bolsa fue desarrollada a finales de la década de 1980 por el profesor de microbiología Igor Gamow. Se utilizó por primera vez sobre el terreno durante una expedición al Everest en 1988 y desde entonces forma parte del material habitual en medicina de montaña. Su finalidad principal es estabilizar a un paciente en altura cuando el descenso rápido o la evacuación inmediata no son posibles, por ejemplo, por la meteorología, la hora del día o la dificultad del terreno. Aun así, conviene recordar algo esencial: una bolsa Gamow solo simula el descenso y no sustituye una evacuación real.
Dónde y cuándo está justificado usar una bolsa Gamow
Wilderness Medical Society (WMS), organización internacional de referencia en medicina de montaña, es clara en este punto:
«Recomendamos que, cuando el descenso no sea viable o se retrase, o cuando no haya oxígeno suplementario disponible, pueda utilizarse una cámara hiperbárica portátil para tratar el HAPE [edema pulmonar de altura]»
Piensa en los campamentos altos del Everest, el K2 o el Denali. Un alpinista respira con dificultad, está muy débil, confuso y pierde coordinación. La altitud supera los 5.000 metros. La meteorología impide una evacuación en helicóptero y la dificultad técnica del terreno descarta un descenso rápido porteado. En una situación así, una bolsa Gamow es una de las pocas formas de ganar tiempo: estabilizar al paciente y esperar una ventana para evacuar.
Los retos de utilizar una bolsa Gamow
Las descripciones comerciales de los operadores turísticos suelen limitarse a frases como «simula un descenso rápido». Se habla mucho menos de las dificultades operativas y de los riesgos que implica. Y son numerosos.
Funcionamiento manual continuo
El montañero afectado se introduce en la bolsa, que después se cierra y se presuriza bombeando aire en su interior. El dióxido de carbono exhalado por el paciente sale a través de una válvula, mientras se bombea aire fresco de forma continua desde el exterior. Esta operación debe realizarla manualmente un miembro formado del equipo de montaña, normalmente a un ritmo de 10–20 bombeos por minuto, siguiendo las instrucciones del fabricante. Si el bombeo se detiene o se realiza de forma incorrecta, los niveles de dióxido de carbono dentro de la bolsa pueden aumentar rápidamente hasta valores peligrosos.
Riesgo de despresurización y barotrauma
El efecto de descenso simulado se consigue aumentando la presión dentro de la bolsa, por lo que no puede abrirse de inmediato. Si el equipo abre accidentalmente la cremallera sin igualar antes la presión, el aire de los pulmones del paciente puede expandirse con rapidez y provocar un barotrauma, es decir, daños en los tejidos causados por cambios de presión. En casos leves, puede producir dolor torácico, tos o dificultad para respirar. En casos graves, pueden entrar burbujas de aire en el torrente sanguíneo y desplazarse hasta el cerebro o el corazón, con complicaciones potencialmente mortales. Por eso, primero hay que reducir gradualmente la presión dentro de la bolsa Gamow, dejar que se desinfle y solo entonces abrir la cremallera.
La necesidad de formación profesional y el factor humano
Manejar una bolsa Gamow exige práctica. En el Kilimanjaro, como en muchas otras montañas, la formación médica de la mayoría de operadores turísticos se realiza solo una vez cada 2 años. Si han pasado 6–12 meses desde la última sesión, la probabilidad de cometer errores aumenta de forma significativa. Además, el mal de altura puede ir acompañado de vómitos, el paciente puede sufrir claustrofobia y, bajo un sol intenso, la bolsa cerrada puede calentarse mucho, como un invernadero.
Imposibilidad de transportar al paciente
La bolsa Gamow no resuelve el problema principal: seguir a gran altitud. No basta con introducir al paciente en la bolsa y bajarlo como si fuera en una camilla. Así que, aunque los síntomas mejoren temporalmente, el descenso sigue siendo imprescindible.
Por qué una bolsa Gamow no es necesaria en el Kilimanjaro
El Kilimanjaro no solo es la montaña más alta de África, con 5.895 metros sobre el nivel del mar, sino también la montaña aislada más alta del mundo. Al mismo tiempo, ascenderlo no requiere equipo técnico de alpinismo ni habilidades profesionales de escalada. Las rutas que llevan a la cumbre no incluyen tramos técnicamente difíciles que hagan imposible o especialmente peligroso un descenso de emergencia.
Esto no significa, sin embargo, que la ascensión deba tomarse a la ligera. Según un estudio publicado en la revista High Altitude Medicine & Biology, alrededor del 47 % de los montañeros en la ruta Marangu durante expediciones de 5 a 6 días presentan síntomas de mal de altura a 4.730 metros. Sin embargo, solo el 1 % requiere asistencia médica profesional. El informe de seguridad en ascensiones de Altezza Travel de 2025 muestra un panorama similar: de 4.371 viajeros que intentaron la ascensión, 3.892 alcanzaron la cumbre. Otros 215 llegaron a uno de los puntos clave del cráter del Kilimanjaro, Stella Point, a 5.739 metros, o Gilman’s Point, a 5.681 metros. En total, 264 montañeros terminaron la ascensión antes de tiempo. Los motivos incluyeron aclimatación insuficiente, fatiga y acompañamiento a amigos o familiares. 52 personas dieron la vuelta simplemente para quedarse con alguien que no podía continuar.
Consideramos evacuación cualquier finalización anticipada de la ascensión, aunque el montañero no esté en peligro y descienda por sus propios medios, sin camilla ni botella de oxígeno; en 2025 hubo 90 casos de este tipo. 64 montañeros requirieron evacuación en helicóptero, y todas las evacuaciones se completaron con éxito. Esto demuestra que utilizar una bolsa Gamow en el Kilimanjaro es una medida innecesaria y, en algunos casos, incluso puede empeorar la situación al hacer perder tiempo. Aquí, el descenso de emergencia es posible prácticamente durante todo el año.
Para concretar la comparación con el Everest o el Denali, imagina la siguiente situación. Estás en la ruta Lemosho, en Barafu Camp, a 4.673 metros sobre el nivel del mar. Uno de los montañeros muestra síntomas de mal de altura que van a peor. El equipo tiene 2 opciones:
- La primera opción consiste en preparar la bolsa Gamow, introducir a la persona en su interior y bombear aire hasta alcanzar la presión de funcionamiento. Incluso con un equipo coordinado, esto lleva tiempo. Después viene aproximadamente 1 hora dentro de la bolsa, con bombeo constante, despresurización gradual y, por último, la extracción del paciente. En conjunto, el proceso puede prolongarse hasta 1 hora y media.
Y eso suponiendo que la bolsa esté disponible de inmediato. Durante una ascensión al Kilimanjaro, especialmente en la noche de cumbre, el grupo suele dispersarse. Algunos montañeros avanzan más despacio y otros más rápido. Si la persona enferma está en el subgrupo que no lleva la bolsa, hará falta más tiempo para traerla desde otro punto.
- La segunda opción, la que utilizamos en Altezza Travel, es administrar oxígeno embotellado para aliviar los síntomas e iniciar el descenso de inmediato. En 45 minutos, el equipo de apoyo y el viajero afectado ya estarán unos 1.000 metros más abajo. Incluso un descenso de 300 metros suele aportar un alivio perceptible. Unas horas más tarde, el montañero llegará a la puerta del parque, donde le esperará el vehículo del operador turístico o una ambulancia si fuera necesario.
El mismo enfoque se aplica en las evacuaciones en helicóptero. El paciente recibe oxígeno y se le traslada lo antes posible hasta el punto de aterrizaje más cercano. Desde allí, se evacúa por aire a un hospital. Incluso en esta situación, la bolsa Gamow se convierte en un paso adicional innecesario, consume tiempo e introduce riesgos añadidos.
Cómo Altezza cuida la seguridad en el Kilimanjaro
Una aclimatación adecuada y el seguimiento cuidadoso del estado de los montañeros son la mejor protección frente al mal de altura grave. En nuestras expediciones trabajamos para prevenir situaciones en las que una bolsa Gamow pudiera llegar a ser necesaria siquiera en teoría. Lo hacemos así:
Formación profesional del equipo de montaña
Todos los guías de Altezza Travel han completado el programa internacional Wilderness First Responder (WFR) y están cualificados como rescatadores de montaña. Además, reciben formación adicional a través del programa interno de Altezza Travel, que va más allá del currículo estándar WFR. La responsabilidad de los protocolos médicos en la montaña y de la formación de guías dentro de la compañía recae en Philip Swart, paramédico certificado en Reino Unido. Altezza también cuenta con su propio centro de rescate y operaciones de emergencia. Es la única instalación especializada de este tipo entre los operadores del Kilimanjaro.
Revisiones médicas diarias
Las revisiones médicas diarias son parte obligatoria de cada expedición de Altezza Travel. Los guías examinan y entrevistan a cada montañero, miden los niveles de saturación de oxígeno, supervisan la adaptación a la altitud y ayudan con la aclimatación. Si es necesario, ajustan el ritmo de ascensión, administran oxígeno suplementario o dan por terminada la ascensión si los síntomas empeoran y aumenta el riesgo de complicaciones.
Equipo de alta calidad
Cada guía lleva una radio, un teléfono satelital para emergencias, una camilla plegable, un botiquín de primeros auxilios táctico y una botella de oxígeno. Cada campamento cuenta además con un botiquín médico más grande, con una gama más amplia de medicamentos y dispositivos médicos, incluido un fonendoscopio para valorar la respiración y el ritmo cardíaco, una bolsa Ambu para ventilación artificial, medicamentos para la tos y el dolor de garganta, y fármacos como nifedipino, dexametasona y acetazolamida (Diamox). Su uso para el mal de altura y complicaciones relacionadas está muy extendido en medicina de montaña y está recomendado por el Yellow Book de los CDC.
También mantenemos una reserva de oxígeno en el campamento. Utilizamos más de 500 sistemas de oxígeno, más que todos los demás operadores del Kilimanjaro juntos. Pero no se trata solo de cantidad. Son botellas de fibra de carbono de 4 litros, diseñadas para administrar oxígeno durante unas 6 horas. Los guías las llevan durante la ascensión y en el campamento se conservan reservas adicionales. En comparación con las botellas metálicas estándar, son más ligeras, algo especialmente importante durante las ascensiones y los descensos de emergencia. Además, Altezza utiliza mascarillas en lugar de nasales, y reguladores con sistema de ahorro de oxígeno en lugar de sistemas estándar de flujo libre. Esto mejora significativamente la eficiencia, porque el oxígeno se administra solo cuando la persona inhala.
Una buena aclimatación importa más que cualquier equipo
La mejor protección frente al mal de altura es el tiempo. Cuanto más lenta sea la ascensión, mayores serán las posibilidades de alcanzar la cumbre con éxito. Para mejorar la aclimatación, conviene seguir unas normas sencillas:
Elige un programa adecuado y mantén un ritmo lento
No depende tanto del sendero concreto como de la duración de la expedición. Para principiantes, recomendamos programas de al menos 7 días. En la inmensa mayoría de los casos, ese margen permite al cuerpo adaptarse a la gran altitud. Las ascensiones de 5 y 6 días son más adecuadas para personas con experiencia en trekking. El mismo principio se aplica al ritmo entre campamentos. No tengas prisa. Observa el paisaje, haz fotos y para a descansar siempre que lo necesites. Cuanto más gradual sea la ganancia de altitud, mejor.
No ignores los síntomas ni se los ocultes a los guías
El dolor de cabeza, dormir mal, la fatiga y una ligera falta de aire son normales a gran altitud. Aun así, incluso estos síntomas deben comunicarse a tu guía, que necesita conocer cualquier cambio, por pequeño que sea. Solo así el equipo puede valorar correctamente tu estado y decidir si hay que actuar.
Bebe suficiente agua y come aunque no tengas hambre
En altitud, el cuerpo pierde líquidos más rápido que al nivel del mar. La deshidratación también puede causar dolor de cabeza, debilidad y menor concentración. Intenta beber 3–4 litros de agua al día, preferiblemente en sorbos pequeños y frecuentes. Lo mismo ocurre con la comida: durante una ascensión, el cuerpo necesita aproximadamente el doble de energía, aunque el apetito puede disminuir durante la aclimatación. No te saltes comidas ni tentempiés, aunque no tengas hambre. Hay además una razón práctica: la digestión genera calor corporal. Si no cenas, notarás mucho más frío durante la noche.
Conclusión
La decisión de no utilizar una bolsa Gamow en nuestras expediciones no supone comprometer la seguridad. Es una elección deliberada a favor de medidas más rápidas y eficaces. Ahora bien, este enfoque solo está justificado cuando existen alternativas completas: un equipo de montaña profesional con formación continua en evacuación y primeros auxilios, sistemas de oxígeno de alta calidad en número suficiente y toda la medicación esencial.
Por eso, el enfoque descrito en este artículo funciona para Altezza Travel, pero no debe interpretarse como una recomendación universal para todos los operadores. No llevamos bolsas Gamow en nuestras expediciones porque podemos apoyarnos en cientos de sistemas de oxígeno, 2 tipos de botiquines médicos, formación Wilderness First Responder para nuestros equipos de montaña y nuestro propio centro de rescate y operaciones de emergencia.
Todo el contenido de Altezza Travel se elabora con el criterio de expertos y una investigación rigurosa, de acuerdo con nuestra Política editorial.
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