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Ascender el Kilimanjaro con discapacidad: historias reales y cómo se preparan las expediciones

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Viajeros ciegos, usuarios de silla de ruedas y montañeros sin extremidades inferiores han alcanzado la cumbre del Kilimanjaro; algunos completaron la ascensión usando solo los brazos. Sus logros muestran que la montaña más alta de África está al alcance de quienes se preparan para asumir el reto.

En este artículo reunimos historias reales de montañeros que alcanzaron la cumbre pese a sus limitaciones físicas y hablamos con Dmitry, responsable del Departamento de Ascensiones de Altezza Travel, para conocer cómo se planifican y se gestionan estas expediciones con el cuidado que requieren.

5 historias inspiradoras de montañeros con discapacidad en el Kilimanjaro

Montañeros ciegos: de los primeros intentos a los récords mundiales 

Febrero de 1969: 7 viajeros ciegos, acompañados por 4 guías y porteadores, realizaron una ascensión histórica al Kilimanjaro. Fue la primera expedición de este tipo, y al equipo le bastaron un par de semanas para prepararla.

El mal tiempo les impidió alcanzar el punto más alto, el pico Uhuru (5.895 m s. n. m.). Sin embargo, sí llegaron a la meseta de la cumbre y a uno de los puntos intermedios: las fuentes difieren y mencionan Stella Point (5.756 m s. n. m.) o Gilman’s Point (5.685 m s. n. m.). Alcanzar esas altitudes sin equipo moderno, con frío extremo y sin poder ver el entorno fue, sin duda, un logro extraordinario.

40 años después, en 2009, otro equipo de 8 montañeros ciegos, con el apoyo de 17 asistentes, hizo cumbre con éxito en el Kilimanjaro y estableció 2 récords mundiales. El primero correspondía al grupo más numeroso de montañeros con discapacidad visual en alcanzar la cumbre más alta del Kilimanjaro; el segundo fue para Max Ashton, de 13 años, que se convirtió en el montañero ciego más joven en llegar al techo de África.

Bernard Goosen, el primer hombre en silla de ruedas en el Kilimanjaro

El sudafricano Bernard Goosen nació con parálisis cerebral. Aun así, en 2003 alcanzó el pico Uhuru, uno de los casos mejor documentados de ascensión al Kilimanjaro en silla de ruedas. Más impresionante aún: repitió la ascensión en 2007 y redujo su tiempo anterior de 9 días a 6.

En aquel momento, la plataforma sudafricana Mail & Guardian Thought Leader no solo cubrió su ascensión, sino que también permitió seguirla en línea.

Goosen utilizó una silla de ruedas diseñada especialmente, con un bastidor reforzado, lo que le permitió avanzar de forma independiente por la mayor parte de la ruta.

El tramo final hacia la cumbre, una de las secciones más exigentes, resulta duro incluso para montañeros experimentados, y el terreno no es apto para sillas de ruedas. En esa parte contó con la ayuda de un guía y un porteador.

Erica Davis, la primera mujer parapléjica en el Kilimanjaro

En 2005, con 23 años, a Erica Davis le diagnosticaron una afección medular que la dejó paralizada de cintura para abajo. Pero no dejó que eso la detuviera. Se implicó activamente en el deporte y participó en carreras ciclistas y maratones. En 2009, recibió una invitación de Challenged Athletes Foundation (CAF) para unirse a una expedición al Kilimanjaro.

«Me preocupaban especialmente el mal de altura y pasar demasiado frío. Pero nunca pensé que no fuera a lograrlo. Iba a ser divertido y duro», dijo Erica más tarde.

La preparación de Erica para ascender al Kilimanjaro duró 3 meses y medio. Para la ascensión, Colours Wheelchairs fabricó una silla especial con ruedas y bastidor reforzados. Junto a Erica participaron su amiga y también atleta Tara Butcher, amputada por debajo de la rodilla, además de 3 guías y 33 porteadores. Cada día, el equipo pasaba hasta 12 horas en el sendero.

Erica completó por sí misma la mayor parte de la ruta, con el equipo de apoyo interviniendo en los tramos más empinados. La expedición alcanzó el pico Uhuru el 31 de enero de 2010. Más tarde, su viaje inspiró el documental Through the Roof.

«Casi estaba anocheciendo cuando hicimos cumbre, así que vivimos allí arriba un momento muy especial», declaró Davis a NBC Los Angeles. «Pensaba que no podría volver a hacer deporte. Subir hasta allí y hacer algo tan increíble demuestra a todo el mundo, esté en una silla o no, que todo es posible».

Kyle Maynard alcanzó la cumbre sin prótesis

Kyle Maynard nació en Estados Unidos en 1986 con una afección congénita que afecta al desarrollo de las extremidades. A pesar de ello, se convirtió en luchador, practicó CrossFit y abrió su propio gimnasio. Su autobiografía, No Excuses: The True Story of a Congenital Amputee Who Became a Champion in Wrestling and in Life, se convirtió en un superventas de The New York Times.

En 2010 intentó su primera ascensión en Georgia. Como parte de la preparación, los participantes tenían que remar 1.000 metros en una máquina de remo y después correr hasta la cima de Stone Mountain, que se eleva 512 metros. Mientras la mayoría completó el recorrido en 25 minutos, Maynard tardó 1 hora y 46 minutos. Más tarde lo recordaba así:

«Me arranqué toda la piel de las manos, pero llegué arriba. Aquella noche le dije a un amigo que quería ascender al Kilimanjaro. No sabía si podría, pero sabía que quería averiguarlo».

En 2011, Kyle se propuso ascender al Kilimanjaro sin prótesis. Durante el entrenamiento utilizó módulos hechos a medida con neumáticos de bicicleta y almohadillas protectoras sujetas con cinta adhesiva. Más adelante, Orthotic Specialists creó dispositivos personalizados con suelas Vibram moldeadas a sus extremidades. Con ellos alcanzó el pico Uhuru sin silla de ruedas ni muletas.

Spencer West ascendió la mayor parte de la ruta usando las manos

El estadounidense Spencer West nació en 1981 con una grave afección congénita que llevó a la amputación de sus piernas por debajo de la pelvis cuando tenía 5 años. En junio de 2012 emprendió la ascensión al Kilimanjaro con amigos. La expedición apoyaba el proyecto Redefine Possible, cuyo objetivo era recaudar 750.000 $ para ampliar el acceso al agua potable en África Oriental.

West completó alrededor del 80 % de la ruta usando las manos y recurrió a una silla de ruedas para el 20 % restante. En los tramos más exigentes contó con la ayuda de sus amigos.

«Fue la única vez en mi vida en que deseé tener piernas», dijo West. «Porque me habría gustado ayudarles como ellos me ayudaron a mí. Pero al final lo hicimos juntos, completamos nuestro viaje como equipo».

Según West, el recorrido fue exigente desde el principio, con calor, terreno irregular y los efectos cada vez más evidentes de la altitud. Sus amigos empezaron a notar síntomas de mal de altura, como mareo, debilidad y náuseas. A pesar de estas dificultades, todo el equipo alcanzó la cumbre tras 7 días.

Ascensiones para personas con discapacidad con Altezza Travel

En Altezza Travel organizamos ascensiones al Kilimanjaro desde hace más de 10 años y hemos guiado numerosas expediciones para personas con discapacidad. El equipo está formado por guías profesionales con licencia y formación en primeros auxilios en zonas remotas. Siempre llevan oxígeno adicional, Diamox para ayudar a controlar los síntomas del mal de altura, además de radios y teléfonos satelitales para mantener contacto constante con el centro de apoyo de la expedición y los servicios de emergencia.

Preparación de la expedición

Entre los viajeros con discapacidad, los casos más habituales son las amputaciones y las discapacidades visuales o auditivas. No existe un método único para preparar estas expediciones: cada caso se estudia de forma individual. Los guías evalúan los riesgos y adaptan las rutinas diarias y los aspectos técnicos de la ascensión, explica Dmitry, responsable del Departamento de Ascensiones de Altezza Travel.

«Para montañeros con discapacidad auditiva y para personas ciegas, ascender al Kilimanjaro plantea, en esencia, las mismas exigencias que al resto de viajeros. En el caso de quienes tienen pérdida auditiva, es especialmente importante que la información se comunique con claridad en los tramos de la ruta donde se requiere más precaución. Los montañeros ciegos necesitan apoyo físico en el terreno más exigente.

Al mismo tiempo, los guías les dan la máxima independencia posible en los tramos donde pueden avanzar con seguridad por su cuenta, utilizando un bastón especializado para orientarse. En todo lo demás, estas expediciones no se diferencian de cualquier otra».

Los montañeros con amputaciones requieren una preparación específica, ya que las prótesis estándar no están diseñadas para terreno de montaña. Existen prótesis deportivas especializadas, que se eligen caso por caso. Antes de intentar el Kilimanjaro, recomendamos empezar con un trekking más sencillo para ganar fuerza y probar la prótesis.

Lo mismo ocurre con las sillas de ruedas: los modelos estándar no son adecuados para terreno montañoso, por lo que se utilizan sillas especializadas de estilo bicicleta. En ambos casos, los montañeros van siempre acompañados por asistentes.

Camino a la cumbre

Las expediciones siguen las rutas estándar de ascensión al Kilimanjaro y no existen restricciones formales, aunque sí conviene tener en cuenta ciertos factores. Por ejemplo, para quienes utilizan sillas de ruedas especializadas suele resultar más adecuada la ruta ciclista de Kilema. Para quienes llevan prótesis, la ruta Rongai suele considerarse más accesible. Tiene menos tramos técnicamente exigentes, como el Muro de Barranco, aunque la ascensión lleva más tiempo que en las rutas Lemosho, Machame o Umbwe.

Sea cual sea la ruta, los montañeros necesitan el apoyo de un equipo, por lo que la elección final debe basarse en las preferencias personales. Además, el Parque Nacional del Kilimanjaro exige que todos los montañeros cuenten con un equipo de apoyo.

«Desde el punto de vista de la comodidad, es importante recordar que muchos montañeros no quieren una supervisión excesiva. Cada persona necesita sentirse como un miembro más del equipo. Por eso prestamos ayuda solo cuando el montañero la pide o cuando es realmente necesaria por seguridad. En todos los demás casos, es importante permitirles alcanzar la cumbre con la mayor independencia posible», concluyó Dmitry.
Publicado el 20 December 2025 Actualizado el 26 May 2026
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Sobre el autor
Yana Khan

Yana es redactora en Altezza Travel y cuenta con experiencia en periodismo desde 2015. Antes de incorporarse a nuestro equipo, trabajó como editora en el sector de los medios de comunicación.

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