¿Cómo protegerte de la malaria?
Muchos viajeros que visitan países africanos se preocupan especialmente por 2 enfermedades: la fiebre amarilla y la malaria. Frente a la primera existe una vacuna preventiva; con la segunda, en cambio, parece más difícil evitar cualquier riesgo. ¿Qué garantiza que la picadura de un mosquito local no tenga más consecuencias que un breve picor? Y, al mismo tiempo, ¿cómo convive la población local con estas condiciones?
La malaria en Tanzania: mitos y realidad
Como en cualquier zona de clima cálido y húmedo, en Tanzania se registran algunos casos de malaria. Eso no significa que esta enfermedad esté esperándote en cada rincón del país.
Existen 4 especies de Plasmodium causantes de la malaria, transmitidas por mosquitos del género Anopheles. Estos mosquitos hematófagos no viven en todas partes: están estrechamente ligados al agua estancada y no suelen alejarse más de 8 km. Por eso, el riesgo de sufrir la picadura de un mosquito transmisor de la malaria es alto solo en sus hábitats habituales: bosques tropicales, laderas, zonas pantanosas, áreas con agua estancada o encharcamientos temporales, entre otros.
Por ejemplo, en la sabana seca y en el norte de Tanzania, donde las noches son frescas y predomina un clima de montaña, apenas se encuentran mosquitos Anopheles. Viven en bosques tropicales, pantanos e islas, pero solo si la temperatura del aire permite la reproducción del Plasmodium —por encima de 20 °C— y no hay viento.
Para contraer la malaria deben darse las siguientes condiciones:
- El entorno debe favorecer la actividad del vector de la enfermedad: agua estancada, humedad elevada y terreno pantanoso o forestal.
- Al anochecer —los mosquitos Anopheles pican solo durante las horas de oscuridad— sales sin repelente y con ropa que cubre poco. O duermes sin dispositivo antimosquitos ni mosquitera tratada con insecticida.
- El mosquito debe haber picado a una persona infectada entre 4 y 10 días antes de picarte a ti.
- Tu sistema inmunitario está debilitado por una enfermedad prolongada y no puede responder bien a la infección.
¿Cómo protegerte de la malaria?
Según las recomendaciones de médicos y viajeros con experiencia, hay 2 formas de reducir el riesgo potencial:
Tomar medicación preventiva
Se recomienda un tratamiento preventivo específico para preparar el organismo ante una posible picadura de mosquito transmisor de la malaria. Los fármacos más habituales son Lariam, doxiciclina, Malarone o Malanil.
Lo aconsejable es iniciar la prevención antes de la salida y continuarla durante todo el viaje y entre 2 y 4 semanas después de abandonar el país.
Ten en cuenta que estos medicamentos no son inocuos: tienen contraindicaciones y pueden afectar al organismo. El hígado, el tracto intestinal, la vista y el sistema nervioso pueden verse implicados por este tipo de profilaxis. Por eso, te recomendamos consultarlo con tu médico antes de tomar cualquier medicación.
Actuar con prudencia
Si no quieres que el viaje venga acompañado de posibles efectos secundarios, lleva repelente, ropa de manga larga y elige bien dónde dormir. Los hoteles suelen estar equipados con mosquiteras tratadas con insecticida. El aire acondicionado también ayuda: los mosquitos evitan el fresco y el Plasmodium no se desarrolla a temperaturas inferiores a 20 °C.
Síntomas de la malaria y tratamiento
¡Atención! Vigila estos síntomas:
- debilidad, somnolencia, dolor de cabeza
- aumento de la temperatura corporal
- dolor muscular y articular
- sequedad de boca
Otros signos —episodios de escalofríos y fiebre, sudoración, vómitos, mareo o coloración amarillenta de los ojos— pueden aparecer entre 10 y 40 días después de la infección. La medicación preventiva no evita al 100 % una posible infección. Ante síntomas sospechosos, es necesario acudir a una clínica para realizar una prueba rápida de malaria. Si se confirma la infección, deberás seguir un tratamiento con medicamentos específicos: Koartem ha demostrado ser eficaz frente a todas las especies de Plasmodium y alivia los síntomas 1 día después de la primera toma.
Por último, Tanzania cuenta con un buen nivel de atención sanitaria, por lo que no suelen presentarse formas graves de malaria. Si se acude al médico a tiempo, esta enfermedad se trata con una facilidad similar a la gripe.
Así que no dejes que los mosquitos te hagan renunciar a un viaje así.
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