Todo destino tropical tiene una fauna propia, aunque no todos sus animales despiertan la misma fascinación. En el clima cálido de África Oriental, algunas criaturas arrastran una fama algo inquietante. Para muchos viajeros, solo imaginarse un encuentro con una serpiente basta para sentir cierta ansiedad.
No te preocupes: en Tanzania viven serpientes, pero ver una es poco habitual. Menos del 10 % de las especies presentes en el país suponen un peligro real para las personas. La inmensa mayoría son completamente inofensivas, evitan el contacto humano y es mucho más probable que te den un susto a que lleguen a causarte daño.
En esta guía repasamos algunas de las especies de serpientes más fascinantes y singulares de Tanzania. Verás cuáles son venenosas, cuáles son inofensivas y cómo distinguirlas. Y, si te interesan los reptiles, también te contamos dónde observarlos de cerca con seguridad, en un entorno controlado.
Mamba negra
Longitud: 200-450 cm
Color: marrón, oliva o amarillo. Algunos ejemplares raros presentan coloración negra con escamas violáceas.
Venenosa: sí.
La mamba negra (Dendroaspis polylepis) prefiere anidar en madrigueras y suele habitar zonas de bosque claro con arbustos dispersos, afloramientos rocosos o sabanas semiáridas. Es mucho menos frecuente encontrarla en bosques de tierras bajas o cerca de poblados.
Curiosamente, esta serpiente no recibe su nombre por el color del cuerpo, sino por el negro intenso de las mucosas del interior de la boca. Su veneno, potencialmente mortal, ataca rápidamente los sistemas nervioso y cardiovascular. A los 10 minutos de la mordedura, una persona puede tener dificultad para respirar, sufrir fuertes dolores de cabeza y experimentar parálisis. La mamba negra también es muy veloz: puede desplazarse hasta a 16 km/h y lanzarse contra su objetivo, ya sea una presa o algo que perciba como una amenaza.
A pesar de su peligrosidad, es una serpiente bastante tímida. Cuando se encuentra con una persona, normalmente intenta huir, salvo que se sienta acorralada. Si se ve amenazada, levanta la cabeza y emite un fuerte siseo como advertencia.
Mamba verde
Longitud: 180-200 cm
Color: verde.
Venenosa: sí.
La mamba verde oriental (Dendroaspis angusticeps), también conocida como mamba de cabeza estrecha, se encuentra sobre todo en las regiones costeras del sudeste de África, especialmente en bosques tropicales húmedos y bosques montanos. Fue descrita por primera vez en 1849 por el cirujano y zoólogo escocés Andrew Smith, que acertó al señalar que la especie es «tímida y esquiva».
La mamba verde trepa a los árboles con gran habilidad y se camufla entre el follaje casi sin dejar rastro. Por su cuerpo estrecho, su verde intenso y su cabeza alargada, recuerda mucho a una liana. Por eso conviene tener cuidado al agarrar ramas: podrías molestar a una de las serpientes más peligrosas de África. El interior de la boca de la mamba verde, a diferencia del de la mamba negra, es blanco o azulado.
La mamba verde es solitaria por naturaleza, pero, a diferencia de muchos otros reptiles, prefiere cazar durante el día. Casi siempre permanece en los árboles y rara vez baja al suelo.
Tímidas y asustadizas, las mambas verdes evitan todo contacto con humanos o grandes depredadores. Cuando detectan peligro, se mimetizan con el entorno o se retiran rápidamente, alcanzando velocidades de hasta 11 km/h. De las 3 especies de mamba, la verde tiene el veneno menos potente, aunque sigue siendo potencialmente letal. Durante un ataque puede morder varias veces. La mordedura suele provocar hinchazón y dolor en la zona afectada, y los síntomas pueden incluir dificultad respiratoria, vómitos y convulsiones severas. La parálisis, sin embargo, es extremadamente rara.
Si tienes curiosidad por saber cómo se capturan las mambas en África cuando entran en zonas habitadas, te recomendamos ver este vídeo de National Geographic.
Víbora bufadora africana
Longitud: 100-150 cm
Color: gris o parduzco, con manchas amarillas en el dorso y una franja oscura en la parte superior de la cabeza y entre los ojos.
Venenosa: sí.
La víbora bufadora africana (Bitis arietans) es habitual en sabanas, praderas abiertas y, por desgracia, en zonas pobladas cercanas a aldeas y campos de cultivo. Debe su nombre a su característico comportamiento defensivo: cuando se siente amenazada, infla el cuerpo y emite un fuerte siseo antes de atacar.
La víbora bufadora puede moverse despacio, pero su patrón de manchas le permite camuflarse en el suelo y entre terrenos rocosos, su ambiente preferido. A pesar de su fama de lenta, también nada con fuerza y trepa sorprendentemente bien. De hecho, en una ocasión se encontró una víbora bufadora a 4,6 metros del suelo, oculta entre el follaje denso de la copa de un árbol.
Las víboras son carnívoras y se alimentan de pequeños mamíferos, aves, ranas, tortugas y lagartos. No atacan a las personas sin provocación, pero si se sienten amenazadas su mordedura puede ser extremadamente peligrosa, incluso mortal. Aunque cazan sobre todo de noche, a veces se las ve durante el día, especialmente cuando toman el sol.
La víbora bufadora africana está considerada, con razón, una de las serpientes más peligrosas de Tanzania. Su veneno contiene potentes citotoxinas que, una vez en el torrente sanguíneo, pueden causar dolor intenso, hinchazón severa y una rápida destrucción del tejido alrededor de la mordedura. Las víctimas suelen presentar síntomas como cefaleas insoportables, náuseas, vómitos y hemorragias abundantes. Sin atención médica inmediata, el veneno puede matar a un adulto sano en 24 horas.
Sin embargo, como ocurre con la inmensa mayoría de las serpientes, incluso las más peligrosas, la víbora bufadora no busca a los humanos para atacarlos. Una mordedura venenosa es una reacción puramente defensiva, utilizada cuando el animal se siente acorralado.
Boomslang
Longitud: 100-160 cm, hasta un máximo de 2 metros.
Color: los machos suelen ser de color verde claro con escamas negras y azules, mientras que las hembras son marrones.
Venenosa: sí.
El boomslang (Dispholidus typus) parece casi un personaje de dibujos animados, con su cuerpo verde brillante cubierto de llamativas marcas negras y unos ojos negros desproporcionados con iris verde lima. Esta coloración intensa funciona como un camuflaje muy eficaz, ya que le permite confundirse con el dosel frondoso de los bosques tropicales mientras espera a sus presas.
Su peculiar nombre procede del afrikáans, lengua que en otro tiempo se consideraba un dialecto del neerlandés y que hoy es una de las 11 lenguas oficiales de Sudáfrica. En afrikáans, boomslang significa literalmente «serpiente de árbol».
A pesar de su aspecto llamativo, el boomslang es muy venenoso y una sola mordedura puede resultar mortal. Sin embargo, su veneno actúa lentamente, por lo que los síntomas graves pueden no aparecer de inmediato. Ese retraso puede crear una falsa sensación de seguridad, pero es fundamental buscar ayuda médica en cuanto se produce la mordedura. El veneno contiene una potente hemotoxina que impide la coagulación de la sangre, de modo que una persona puede morir por una pérdida sanguínea severa.
Cuando se siente amenazado, el boomslang se queda inmóvil durante unos instantes y después mueve la cabeza de un lado a otro como advertencia. Aun así, rara vez ataca a las personas y normalmente opta por huir.
Los boomslangs no ponen sus huevos solo en huecos de árboles, sino también en el suelo, bajo hojas y troncos en descomposición. Por eso, al caminar por un bosque tropical conviene mantenerse atento: cualquier serpiente defenderá sus huevos con determinación.
Cobra egipcia
Longitud: 140-259 cm
Color: el marrón es el más común, aunque también existen variaciones rojizas, grises y negras.
Venenosa: sí.
La cobra egipcia (Naja haje), también llamada cobra marrón, tiene una cabeza ancha y aplanada que se expande en una «capucha» cuando se siente amenazada. Este rasgo tan reconocible es común en la mayoría de las serpientes elápidas. Vive principalmente cerca de aguas poco profundas y suele anidar en madrigueras abandonadas de pequeños animales.
El veneno de la cobra egipcia contiene una mezcla de neurotoxinas y citotoxinas que afectan al sistema nervioso y pueden acabar provocando insuficiencia respiratoria y muerte. Aunque es extremadamente potente, actúa despacio. Los primeros síntomas incluyen una hinchazón intensa y necrosis del tejido alrededor de la mordedura, seguidas de dolor abdominal, vómitos, diarrea y convulsiones. A diferencia de algunas de sus parientes africanas, esta cobra no escupe veneno.
Estas serpientes suelen ser nocturnas y tienden a mantenerse alejadas de las personas. Sin embargo, en ocasiones pueden entrar en zonas habitadas en busca de alimento. Su dieta se compone principalmente de lagartos, ranas, aves e incluso otras serpientes. Si se encuentran con una persona, por lo general intentan escapar en lugar de enfrentarse.
Cobra escupidora de cuello negro
Longitud: 1-2 metros
Color: varía según el morfo. Algunos ejemplares son negros o grises, con franjas rosadas distintivas en el cuello y vientre rojizo. Otros pueden ser de color marrón claro o amarillo y carecer de franjas. También existen morfos blancos, que pueden tener ojos oscuros y franjas negras en el cuerpo, o no presentar franjas en absoluto.
Venenosa: sí.
La cobra escupidora de cuello negro (Naja nigricollis) habita sabanas próximas a arroyos y ríos. A menudo se refugia en árboles, madrigueras abandonadas de pequeños animales o termiteros antiguos, sus lugares preferidos para descansar y refrescarse.
Esta especie es una de las pocas serpientes adaptadas a una vida activa tanto de día como de noche. Ese rasgo le da ventaja a la hora de cazar y localizar alimento. También es conocida por su persistencia, ya que a menudo sigue durante largos periodos a pequeños vertebrados. Además, muestra predilección por los huevos de aves, que localiza con habilidad en los árboles.
A diferencia de la cobra egipcia, esta especie puede escupir veneno y alcanzar distancias de hasta 7 metros. Lo dirige a los ojos y puede cegar a cualquier animal o persona que perciba como amenaza. La mordedura de esta cobra provoca dolor intenso, hinchazón importante y, en ocasiones, parálisis de la extremidad afectada. Aunque las muertes son posibles, son relativamente raras, incluso sin tratamiento médico.
En 1944, el cirujano oftalmólogo inglés Harold Ridley publicó un breve artículo en el British Journal of Ophthalmology sobre la composición y los efectos del veneno de las cobras escupidoras. A partir de su experiencia directa en África Occidental, Ridley describió un caso de oftalmía inducida por veneno. El paciente, Gogi Kusasi, un trabajador de 30 años, se encontró con una cobra escupidora de cuello negro mientras segaba hierba. El veneno alcanzó el ojo derecho de Kusasi y le causó ceguera temporal. De forma notable, Ridley logró restaurarle completamente la visión.
Más adelante, tras estudiar las propiedades terapéuticas del veneno de serpiente, el Dr. Ridley propuso que podía utilizarse en concentraciones más bajas como analgésico eficaz, incluso en cirugías oftálmicas.
«La humanidad en general siente tal aversión por las serpientes que resulta sorprendente descubrir la extensa literatura sobre los usos beneficiosos de su veneno. El veneno de cobra se ha utilizado como analgésico para aliviar el dolor en la tabes, el cáncer, la angina de pecho, la neuralgia del trigémino, etc. También alivia el dolor del herpes zóster, aunque sin modificar el curso de la enfermedad». Harold Ridley, 1944, British Journal of Ophthalmology
Pitón de Seba africana
Longitud: 350-750 cm
Color: amarillo parduzco, con manchas rayadas de tonos oliva, beige o arena. Presenta una «V» amarilla invertida bajo los ojos.
Venenosa: no.
La pitón de Seba africana (Python sebae), también conocida como pitón jeroglífica, es una de las especies de serpiente más grandes de Tanzania y de toda África Oriental. Su área de distribución abarca una amplia variedad de hábitats: cerca de ríos y lagos, en bosques, sabanas, pantanos e incluso regiones semidesérticas. En Tanzania puede observarse en el Parque Nacional del Serengeti.
Aunque la pitón no es venenosa, es mejor admirarla desde la distancia: puede abatir con facilidad presas del tamaño de un mono o incluso una gacela, a las que constriñe con una fuerza muscular extraordinaria antes de tragarlas enteras.
Además, las hembras de pitón de Seba africana son conocidas por defender con fiereza sus nidos y a las crías recién nacidas. Si una parece atacar sin previo aviso, probablemente se deba a que su nido está cerca: la madre actúa simplemente por instinto para proteger a su descendencia.
Esta pitón puede pesar entre 45 y 55 kg y vivir hasta 30 años. Se alimenta de mamíferos bastante grandes, que detecta gracias a unas fosetas especiales sensibles al calor. Curiosamente, tiene 2 pulmones, a diferencia de algunas especies de serpiente que solo tienen 1, y pequeños espolones pélvicos que algunos biólogos consideran restos de extremidades posteriores.
Las pitones de Seba de África Central son solitarias por naturaleza y, por lo general, solo entran en contacto con otros ejemplares de su especie durante la época de apareamiento. Aunque se desplazan principalmente por el suelo, también son buenas trepadoras y nadadoras, capaces de permanecer sumergidas durante largos periodos. En la estación seca entran en un estado de letargo similar a la hibernación.
Culebra casera africana
Longitud: 60-120 cm
Color: varía del amarillo al marrón y al rojo ladrillo. La cabeza presenta 2 franjas blancas, y el vientre es de color blanco crema, con franjas que recorren el cuerpo.
Venenosa: no.
Las culebras caseras africanas (Boaedon capensis) se encuentran con frecuencia en hierbas altas y alrededor de zonas suburbanas. Fieles a su nombre, a veces entran en las casas en busca de alimento, como pequeños roedores, lagartos o aves. Pero no hay motivo de preocupación: son completamente inofensivas.
Aunque las hembras de culebra casera pueden alcanzar hasta 1,5 metros, los machos normalmente no superan los 60 cm de longitud. Son activas sobre todo por la noche y se mueven despacio y en silencio para no alertar a sus presas. Como no son venenosas, su único medio para inmovilizar la captura es constreñirla con sus músculos.
Incluso circulan rumores de que algunas personas en zonas rurales de Tanzania mantienen culebras caseras para cazar ratones, como si fueran gatos. En realidad, son solo rumores.
Las culebras caseras africanas son populares entre quienes tienen animales exóticos por su pequeño tamaño, sus cuidados sencillos y su temperamento generalmente tranquilo. Aun así, es mejor mantenerlas en recintos separados. En libertad suelen reproducirse 2 veces al año, pero en cautividad el número de ciclos reproductivos puede aumentar hasta 6. Una hembra puede poner entre 10 y 40 huevos de una vez.
Boa de arena de Kenia
Longitud: 30-91 cm
Color: amarillo anaranjado con manchas de color marrón oscuro y vientre blanco o crema.
Venenosa: no.
La boa de arena de Kenia (Eryx colubrinus) es una especie singular originaria del norte y el este de África. Corta y robusta, esta serpiente tiene una cabeza pequeña, pupilas verticales y el cuerpo cubierto de escamas lisas, salvo en la punta de la cola, donde presenta diminutas protuberancias. Completamente inofensiva para las personas, es una de las favoritas entre los aficionados a los reptiles exóticos.
En libertad, las boas de arena de Kenia prefieren regiones semidesérticas y sabanas cubiertas de matorral. También pueden encontrarse en afloramientos rocosos e incluso en tierras de cultivo, aunque su hábitat ideal es el suelo suelto y arenoso. Son serpientes principalmente excavadoras, que a menudo se esconden bajo rocas o en madrigueras abandonadas para escapar del calor. Al mismo tiempo, trepan muy bien y en ocasiones pueden aparecer entre copas densas de árboles.
Las boas de arena de Kenia son sobre todo nocturnas, aunque a veces salen a zonas abiertas durante el día. Se alimentan de pequeños animales como roedores, lagartos y aves. Al no ser venenosas, dependen por completo de su fuerza muscular para capturar y matar a sus presas.
En libertad, las boas de arena de Kenia suelen vivir entre 10 y 20 años, pero en cautividad pueden llegar a los 30. Su pequeño tamaño, su coloración llamativa y sus cuidados poco exigentes las convierten en una de las preferidas entre los aficionados a los animales exóticos. Lo más importante es que son completamente inofensivas para las personas, así que si ves una en libertad no hay motivo para tener miedo.
Culebra arborícola moteada
Longitud: 60-130 cm
Color: amarillo, verde o azul, con manchas y franjas negras. La punta de la cola puede tener un tono parduzco.
Venenosa: no.
La culebra arborícola moteada (Philothamnus semivariegatus) se encuentra principalmente en las regiones boscosas de Tanzania. Es una trepadora experta: se mueve con destreza entre las ramas, escala paredes e incluso nada. Su notable agilidad se debe a las escamas carenadas de la parte inferior del cuerpo. Esta serpiente destaca por su patrón moteado de color verde brillante, sus llamativos ojos amarillo dorado y su lengua azul.
La culebra arborícola moteada se confunde a menudo con la mamba, mucho más peligrosa y venenosa, pero a diferencia de esta es completamente inofensiva para las personas. Estas serpientes cazan principalmente lagartos, gecos y ranas durante el día. Son depredadoras pacientes y a menudo permanecen inmóviles durante largos intervalos mientras acechan en silencio a sus presas.
Las culebras arborícolas son rápidas y nerviosas. Ante el menor indicio de peligro huyen a toda velocidad, así que ver una en libertad es cuestión de suerte. No se limitan a un hábitat concreto y pueden recorrer largas distancias, sobre todo cuando persiguen presas. En Tanzania se dice que, si una de estas inofensivas serpientes verdes entra en casa, basta con dejar las ventanas abiertas: encontrará la salida al poco tiempo.
Serpiente ciega picuda de Schlegel
Longitud: 10-95 cm
Color: varía según el morfo. Algunos ejemplares presentan una coloración uniforme que va del negro al marrón, con vientre amarillento. Los morfos moteados suelen tener manchas irregulares negras o marrón oscuro en el dorso y manchas amarillo verdosas en el vientre y los laterales. Los morfos rayados presentan escamas bordeadas de negro.
Venenosa: no.
La serpiente ciega de Schlegel (Afrotyphlops schlegelii) es uno de los reptiles más inusuales que podrías encontrar en África Oriental o Austral. Endémica de esta parte del continente, no vive en ningún otro lugar del mundo. Miembro de la familia de las serpientes ciegas (Typhlopidae), se parece mucho a una gran lombriz.
Esta serpiente es inofensiva para las personas y se alimenta principalmente de termitas. Pasa la mayor parte de su vida bajo tierra y solo rara vez emerge a la superficie. Su aspecto singular está muy adaptado a este modo de vida: tiene ojos diminutos y reducidos, cubiertos por escamas protectoras; un cuerpo que se estrecha hacia la cabeza y está cubierto de pequeñas escamas uniformes; y una corta espina en la punta de la cola, que utiliza para impulsarse a través del suelo mientras excava.
Curiosamente, hasta principios del siglo XX esta especie se clasificaba como un lagarto sin patas. Más tarde fue reclasificada como serpiente, aunque muchos biólogos actuales siguen considerándola más cercana a los lagartos. Esta perspectiva se basa en varios rasgos anatómicos bien documentados que la diferencian de las serpientes propiamente dichas.
Meserani Snake Park: un lugar para ver las serpientes exóticas de Tanzania
Para quienes sienten curiosidad por los reptiles exóticos de África Oriental, el Meserani Snake Park, en Tanzania, merece una visita. Está situado en un punto muy cómodo, a 40 minutos en coche (25 km) de Arusha, justo en la ruta hacia el Parque Nacional del Tarangire y el Cráter del Ngorongoro.
El parque fue fundado en 1993 por un grupo de conservacionistas sudafricanos para fomentar la conservación de las serpientes en Tanzania. Su excelente ubicación en una ruta turística muy transitada lo convierte en una parada habitual en muchos viajes. Con algo más de 40.000 m², el parque cuenta con arboledas frondosas, amplios recintos para serpientes, el Museo de Cultura Maasai y una clínica.
El parque emplea a aproximadamente 50 residentes locales y apoya activamente a la comunidad de los alrededores. Entre sus iniciativas figuran la atención médica gratuita, el mantenimiento de un refugio de animales y la participación en proyectos benéficos. En particular, el Meserani Snake Park ha financiado la construcción de nuevas aulas para una escuela local y ha creado un centro de educación para adultos.
Meserani Snake Park es un buen lugar para aprender sobre los reptiles autóctonos de África Oriental. Actualmente pueden verse allí más de 30 especies de serpientes, entre ellas pitones, cobras, víboras y mambas. Durante la visita recibirás información detallada sobre los rasgos de comportamiento de cada especie, sus hábitats y el papel que desempeñan en el ecosistema.
Como ya se ha mencionado, el parque también incluye el Museo de Cultura Maasai, donde un guía maasái local dirige las visitas. Además, el parque alberga un centro educativo gratuito para residentes locales.
Después de un día lleno de actividades, se puede descansar en la moderna zona recreativa del parque, con barbacoa y bar. Durante muchos años, el Meserani Bar fue un punto de encuentro muy apreciado por los viajeros y un motivo de orgullo para el parque, con una reputación que llegó mucho más allá de África Oriental. En los últimos años, sin embargo, su popularidad ha disminuido algo, ya que la mayoría de turistas explora hoy Tanzania mediante viajes organizados y cada vez son menos los viajeros independientes que se lanzan a recorridos en solitario por el continente.
La entrada al parque de serpientes cuesta alrededor de 20 $. Aun así, conviene confirmar el precio actualizado directamente con la administración antes de la visita.
Información de contacto:
- Teléfono: +255 754 440 800
- Correo electrónico: [email protected]
- Redes sociales: Facebook
La Meserani Snake Park Clinic (MSPC) es una parte fundamental del parque y presta tratamiento de urgencia gratuito por mordeduras de serpiente a cualquier persona que lo necesite. La clínica atiende a unos 1.000 pacientes al mes sin coste. Se financia con los ingresos del Museo de Cultura Maasai y con donaciones de varias organizaciones benéficas. Por ejemplo, Altezza Travel patrocinó el suministro de antiveneno para 1 año destinado a la MSPC, valorado en 7.500 €.
En conclusión
Tanzania alberga solo un pequeño número de serpientes realmente peligrosas. La mayoría de estos reptiles lleva una vida discreta y hace lo posible por evitar a las personas. Incluso las serpientes venenosas no cazan humanos de forma activa y solo muerden si se sienten amenazadas.
Al mismo tiempo, las serpientes de Tanzania desempeñan un papel crucial en el equilibrio de los ecosistemas, a pesar de su aspecto intimidante. Consciente de ello, el Parque Nacional de Ruaha puso en marcha en 2024 su primer programa de investigación sobre serpientes a gran escala para estudiar la diversidad de especies y su comportamiento. Curiosamente, el parque también alberga uno de los reptiles más peligrosos de Tanzania: el boomslang, del que hemos hablado antes.
No hace falta temer a las serpientes. Basta con aplicar el sentido común y respetar unas precauciones básicas de seguridad. Así, nada impedirá disfrutar plenamente de tu viaje por Tanzania.
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