Ascender al Kilimanjaro es una expedición emocionante, pero la altitud extrema de 5.895 m s. n. m. supone un riesgo de mal de altura para los montañeros. Para prevenirlo y ayudar al cuerpo a aclimatarse, muchos recurren a un medicamento llamado Diamox. En este artículo de Altezza Travel explicamos qué es, cómo actúa, cuál es la dosis adecuada y qué efectos secundarios puede producir.
En altitud, el aire se vuelve más fino y contiene mucho menos oxígeno que al nivel del mar, lo que puede provocar hipoxia (déficit de oxígeno). Algunos montañeros pueden notar una ligera falta de oxígeno ya a 2.000 metros, aunque lo habitual es sentirla por encima de los 3.000 metros. A esas altitudes, según U.S. Centers for Disease Control and Prevention (CDC), los niveles de oxígeno descienden hasta aproximadamente el 69 %, y la saturación de oxígeno en sangre se sitúa entre el 88 % y el 91 %. Además, no siempre ocurre de forma gradual.
Una de las rutas más populares del Kilimanjaro, Lemosho, comienza a 3.500 metros, tras un traslado en vehículo hasta el primer campamento. Esto significa que los montañeros pueden empezar a notar los efectos del déficit de oxígeno apenas unas horas después de iniciar la expedición.
En la mayoría de los casos, el cuerpo humano puede adaptarse a altitudes de alrededor de 4.000 metros, ajustando la función respiratoria para compensar la menor disponibilidad de oxígeno. A partir de ahí, sin embargo, necesita apoyo. Esto implica reducir el ritmo de ascenso, hacer descansos frecuentes, mantener una buena hidratación y vigilar cuidadosamente el estado físico. Diamox (también conocido como Diacarb o acetazolamida) se utiliza a menudo para favorecer la aclimatación y prevenir el mal de altura.
¿Qué es Diamox y cómo actúa?
Diamox es el nombre comercial de la acetazolamida, un fármaco desarrollado originalmente como diurético y ampliamente conocido por su capacidad para prevenir o aliviar síntomas del mal de altura como dolor de cabeza, náuseas, mareo y fatiga, frecuentes a medida que se gana altitud. Diamox acelera la adaptación del cuerpo a niveles reducidos de oxígeno.
El medicamento inhibe ligeramente las enzimas que combinan dióxido de carbono con agua durante la respiración. Esto reduce la formación de ácido carbónico en el organismo, ayuda a conservar oxígeno y equilibra el pH corporal. Como resultado, los montañeros respiran con mayor profundidad y frecuencia, lo que permite que entre más oxígeno en el torrente sanguíneo.
Diamox también ayuda con otro problema habitual relacionado con la altitud: las alteraciones del sueño. Muchos montañeros experimentan una respiración irregular durante la noche, un fenómeno normal en altitudes elevadas. Diamox contribuye a regular la respiración, mejora la calidad del sueño y permite que el cuerpo se recupere con mayor eficacia.
Ten en cuenta que la acetazolamida es diurética, por lo que orinar con frecuencia durante la ascensión es un efecto secundario normal. También influye la mayor ingesta de líquidos: se aconseja a los montañeros beber al menos 4 litros de agua al día.
Eficacia de Diamox: estudios y recomendaciones
Tomar Diamox de forma preventiva reduce el riesgo de síntomas de mal de altura en alrededor de un 48 % en comparación con un placebo. A esta conclusión llegó International Society of Travel Medicine, con resultados publicados en el sitio web de U.S. National Library of Medicine. No son necesarias dosis altas: 250 mg al día resultan casi tan eficaces como cantidades superiores.
Las organizaciones internacionales de salud y medicina del viajero ofrecen pautas claras sobre la acetazolamida. Por ejemplo, Wilderness Medical Society, una autoridad de referencia en medicina de altitud, recomienda encarecidamente valorar el uso de Diamox para prevenir el mal de altura. CDC también señala que rutas de trekking como las que llevan al campamento base del Everest o a la cumbre del Kilimanjaro presentan un riesgo de mal de altura del 30–40 %. Diamox puede hacer que la ascensión sea más segura y llevadera.
Dicho esto, aunque los estudios confirman la eficacia del medicamento, no ofrece protección del 100 %. Un estudio de campo en el Kilimanjaro, dirigido por Stuart J. Jackson, de la University of Edinburgh, constató que el uso preventivo de Diamox era casi ineficaz durante ascensos rápidos sin un tiempo de aclimatación adecuado. Por eso en Altezza recomendamos elegir un itinerario de al menos 7 días y seguir las indicaciones del guía, especialmente sobre hidratación y ritmo de ascenso. Estas son las claves para hacer cumbre con éxito.
¿Cuándo tomar Diamox para el mal de altura?
El protocolo estándar de prevención consiste en empezar a tomar Diamox 1 día antes de la ascensión y continuar durante toda la expedición. La dosis recomendada en adultos es de 125 mg 2 veces al día (mañana y noche). Esta dosis ofrece el mejor equilibrio entre eficacia y efectos secundarios mínimos.
También se puede empezar a tomar Diamox el mismo día de la ascensión o después de que aparezcan los síntomas; en este último caso ya se trata de tratamiento, no de prevención. Las organizaciones internacionales mencionadas anteriormente recomiendan encarecidamente comenzar pronto cuando se usa con fines preventivos.
Efectos secundarios y contraindicaciones de Diamox
En dosis preventivas, los efectos secundarios de Diamox suelen ser leves. Los más frecuentes son el aumento de la micción y el hormigueo o leve entumecimiento en los dedos. Son sensaciones incómodas, pero no peligrosas, y normalmente desaparecen al dejar el medicamento.
Otros posibles efectos secundarios incluyen molestias digestivas leves (como náuseas o pérdida de apetito), mareo, alteraciones del gusto y, en casos poco frecuentes, acúfenos o congestión. El cansancio, la somnolencia o un aumento de energía también se consideran reacciones normales.
Hay que extremar la precaución en caso de alergias o intolerancia individual. Si alguna vez has tenido una reacción alérgica a las sulfonamidas, Diamox está contraindicado. Ante cualquier duda, o si estás embarazada o planeas estarlo, consulta con un médico.
También deben evitarlo personas con enfermedades crónicas, como patologías renales, hepáticas o de las glándulas suprarrenales, o enfermedad pulmonar obstructiva. En personas sanas, por lo general, se considera seguro.
Alternativas a Diamox
Algunos montañeros y guías utilizan otros medicamentos para prevenir o tratar el mal de altura. Entre las alternativas están:
- Ibuprofeno y otros AINE: estudios recientes muestran que el ibuprofeno tomado de forma regular puede reducir los dolores de cabeza por altitud y otros síntomas. Aun así, es menos eficaz que Diamox y suele recomendarse solo cuando Diamox está contraindicado.
- Ginkgo biloba: durante un tiempo se pensó que este extracto vegetal podía ayudar a prevenir el mal de altura. Sin embargo, los estudios han mostrado resultados dispares. Una investigación de la University Health Sciences Research Foundation en Colombia concluyó que solo era eficaz en combinación con Diamox. Hoy, las organizaciones internacionales de salud no recomiendan el ginkgo por la falta de datos fiables.
- Oxígeno y entrenamiento hipóxico: algunos montañeros realizan entrenamiento hipóxico antes del viaje o utilizan oxígeno en botella en altitud. La preaclimatación consiste en simular condiciones de bajo oxígeno, por ejemplo con entrenamiento cardiovascular usando mascarillas especiales, pero suele reservarse a alpinistas profesionales que se preparan para cumbres mucho más altas. Para el Kilimanjaro, conviene centrarse en la forma física y, si es posible, hacer un trekking corto a altitud moderada 1 mes antes del viaje.
- Oxígeno en botella: se utiliza habitualmente en el Kilimanjaro. Altezza Travel mantiene una reserva de alrededor de 500 sistemas de oxígeno, pero se emplean solo en casos de síntomas graves de mal de altura, no como prevención. Aunque el oxígeno suplementario puede ayudar a aliviar el estado de un montañero, su uso continuado puede dificultar el proceso natural de aclimatación del cuerpo.
- Dexametasona: es un tratamiento eficaz para el mal de altura, pero no acelera la aclimatación. Actúa reduciendo la inflamación y se utiliza principalmente en situaciones de emergencia o durante ascensos rápidos sin preparación previa, como operaciones de rescate.
En resumen, Diamox es un medicamento probado para la prevención y el tratamiento del mal de altura, con una eficacia confirmada por estudios científicos, incluidos los realizados en el contexto de la ascensión al Kilimanjaro. El fármaco acelera la aclimatación del cuerpo a la gran altitud y reduce de forma significativa el riesgo de desarrollar síntomas agudos de mal de altura. Combinado con otras estrategias de aclimatación para el Kilimanjaro, Diamox puede hacer que el camino hacia el «techo de África» sea más cómodo y seguro.
Diamox en el Kilimanjaro: preguntas frecuentes y datos clave
Sí. Los estudios científicos, incluidas pruebas de campo en entornos de gran altitud, lo confirman. Diamox reduce el riesgo de síntomas de mal de altura en un 48 %.
Los síntomas leves pueden aparecer por encima de 2.000 metros, aunque suelen darse a partir de 3.000 metros. El cuerpo puede adaptarse hasta los 4.000 metros, pero depende de la condición física de cada persona y de la velocidad de ascenso. En general, Diamox se recomienda para ascensiones por encima de 2.500–3.000 metros.
Se recomienda, aunque no es obligatorio. Las organizaciones médicas internacionales aconsejan firmemente usar Diamox para prevenir el mal de altura en el Kilimanjaro. Empieza 1 día antes de la ascensión y continúa hasta el descenso. Dosis: 125 mg 2 veces al día. Revisa siempre las contraindicaciones antes de tomarlo.
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